Al cierre de año se venderán 11.5 millones de autos, desde una previsión de 12 hecha por el sector; el próximo año difícilmente podría generar un rebote en ventas a 16 o 17 millones de unidades.

Se aproxima el último tramo del año, y parece que 2010 mostrará un mercado automotriz más débil de lo predicho en Estados Unidos, quizás con la venta de 11.5 millones de autos nuevos, en vez de los 12 millones que estimaban los fabricantes de autos y otros analistas.

2011 no luce muy prometedor para generar un rebote hacia los 16-17 millones de ventas anuales totales que han nutrido a la industria automotriz mundial en la mayor parte de la última década. Aunque el sector de las viviendas es el que llama la mayor parte de la atención hoy en día, los fabricantes de autos se están recuperando de su propia burbuja.

El débil crecimiento económico para los próximos años, famosamente apodado por Mohammed el-Erian de Pimco como “la nueva normalidad”, podría significar que los conductores estadounidenses se queden más tiempo con su auto, compartiendo los costos del camino con más frecuencia y optando por tomar el transporte público donde esté disponible.

Los prospectos financieros a corto y mediano plazo para los fabricantes de autos lucen más borrosos, sobre todo para General Motors Co., que se prepara para una oferta inicial pública de acciones en noviembre.

“La mayoría de los consumidores están esperando a que algo fatal ocurra, ya sea una recesión doble o la declaración de una emergencia de deuda nacional como fachada para elevar la recaudación de impuestos sustancialmente”, dijo Jeremy Anwyl, presidente ejecutivo de Edmunds.com, un sitio web de análisis automotriz. “Nos quedamos con un mercado dirigido por la necesidad, no por el gusto. Los consumidores ya no quieren comprar un auto nuevo, o están eligiendo la alternativa de un auto seminuevos hasta que la necesidad de un auto nuevo sea real”.

George Pipas, analista de ventas de mercado para Ford Motor Co., dijo que “la respuesta inmediata es que no sabemos” a dónde se dirige el mercado. “La nueva normalidad está fuera de nuestro modelo de negocios”, dijo, y agregó que en su compañía no se comparte esta visión para interpretar los indicadores de las predicciones de ventas.

Los economistas señalan el hecho de que el reemplazo de 6% anual de autos usados se ha manejado en niveles más bajos de los típicos desde hace dos años, dijo Pipas. A medida que los autos envejecen, la demanda acumulada crece entre los conductores que decidieron conservar su auto más tiempo. En Estados Unidos hay cerca de 245 millones de autos registrados, poco más de un auto por conductor con licencia.

La deuda del consumidor, que aumentó a un récord histórico de cerca de 2.6 billones de dólares en 2008, ha estado cayendo desde entonces, según la Reserva Federal. Los consumidores se han mantenido al margen, pagando su deuda y, si tienen trabajo, asegurándose de permanecer empleados y solventes.

A medida que el nerviosismo por la deflación aumenta, también lo hace la percepción de que la deuda en términos de dólares reales es un peligro financiero que puede mitigarse evitando entrar en obligaciones nuevas, como el pago de un auto.

Los consumidores están “reduciendo su gasto lentamente”, dijo Anwyl. “La caída de los precios de las viviendas y los planes de retiro fomentan las actitudes de cambio”. La tasa de ahorros de Estados Unidos, que cayó a menos del 1% del ingreso en la primavera de 2005, llegó a 6% en julio.

El intento del Gobierno estadounidense por reencender las ventas de autos con el programa de “efectivo por chatarra” de 2009 tuvo resultados diversos. El programa se extendió hasta las ventas del final del verano, que quizás habrían ocurrido de cualquier forma en los siguientes meses. El resultado no intencional de despedazar más de 700,000 autos con rendimiento de gasolina relativamente bajo fue agravar la escasez, y elevar los precios de los autos usados.

Con la baja en la venta de autos nuevos, los concesionarios hacen menos negocios en sus lotes. Este mes, Edmunds.com informó que el precio promedio de un auto nuevo aumentó 10.3% en julio, aproximadamente 1,800 dólares, en comparación con el año anterior. Los autos deportivos usados, como el Cadillac Escalade y la Suburban de Chevrolet, se venden en cerca de 30% más que el año pasado: se están fabricando menos modelos grandes, y la gasolina ha tenido un precio relativamente bajo, neutralizando los temores del costo del combustible.

Como si las preocupaciones por el combustible no fueran una angustia económica lo suficientemente grande para los fabricantes de autos, las nuevas tendencias culturales podrían afectar la forma en la que los jóvenes, en particular, aplican sus deseos de tener un auto nuevo. “En comparación con hace 20 años, los jóvenes de 18 años ahora se emocionan más con comprar un teléfono celular nuevo que con comprar un auto nuevo”, dijo Pipas.

Fuente: CNNexpansion.com (09/09/2010).