La ministra de Industria, Débora Giorgi, aseguró que el crecimiento de la economía y la producción industrial en el primer semestre del año “sorprendió incluso a los más optimistas”. Y señaló que están dadas las condiciones para que este proceso sea acompañado por inversiones que eviten cuellos de botella inflacionarios. La funcionaria estuvo ayer en la planta de General Motors en la localidad de Alvear, precisamente para encabezar un road show de la cadena de producción del Chevrolet Agile, destinada a facilitar la integración de autopartistas locales.

Giorgi llegó a territorio amigo, una planta industrial que se modernizó y capturó una millonaria inversión de la casa matriz con el apoyo de un crédito del Estado nacional en un momento crítico (ver aparte). Y que retribuye en parte militando el programa que lleva adelante el gobierno nacional para incrementar la participación de piezas locales en la industria automotriz local. Un plan que, a través de distintos instrumentos, promovió proyectos por 1.200 millones de pesos.

Por la mañana, la ministra había participado de la inauguración de un establecimiento de la empresa internacional de software SAP en Buenos Aires, durante el cual se anunció que próximamente saldrá a la luz un nuevo proyecto para estimular la exportación de servicios. Precisamente, software y autos fueron citados por Giorgi como cadenas clave para el desarrollo del modelo.

En ese sentido, la titular de la cadena de fabril se esforzó por relativizar los augurios sobre posibles cuellos de botella en el sector. Es que, ante la evidencia de que el crecimiento económico de 2010 será muy vigoroso, las advertencias de los economistas se desplazaron al peligro inflacionario que encierra la falta de inversión que la acompañe. Una suerte de profecía autocumplida de las advertencias políticas formuladas el año pasado en distintos foros, como Idea, y un recuerdo de las tensiones que acompañaron los primeros conflictos del modelo en 2007.

Invertir

Para Giorgi, el escenario actual es distinto. Tras repasar las cifras de actividad económica e industrial del primer semestre del año, dijo que el hecho de que la utilización de la capacidad instalada en las fábricas se mantenga en el 75 por ciento indica que hay un proceso de desembolsos que está sosteniendo esa mayor actividad.

Dijo que la demanda retrasada por la crisis del año pasado y la que deriva del boom de consumo obligará a redoblar los esfuerzos en materia de inversión. Y recordó que, desde los incentivos fiscales, hasta los créditos impulsados por el Banco Central, incluyendo la protección del mercado interno y dentro del Mercosur, todas las herramientas están dadas para que las empresas se jueguen más intensamente en la formación de capital. Recordó, incluso, que hay encuestas que indican que un 50 por ciento de los empresarios pymes quieren invertir.

“Hemos puesto un conjunto de herramientas a disposición de los empresarios”, enfatizó Giorgi, para luego subrayar que la contrapartida es fijar “reglas de juego entre actores de cada cadena” para irradiar un proceso de inversión. En el caso de los automóviles, esto significa incrementar el porcentaje de autopartes nacionales en los vehículos terminados.

El G-20

El objetivo del gobierno nacional es pasar del 35 por ciento al 50 por ciento. Subrayó que “no hay industria automotriz sin autopartismo fuerte”, y advirtió que si la Argentina quiere seguir formando parte del G-20 automotor mundial se necesitará agregar valor y construir una industria “con raíces en lugar de rueditas”.

Para Sergio Rocha, presidente de General Motors Argentina, la incorporación de piezas nacionales a la línea de montaje automotriz es, además de una decisión política, una necesidad impulsada por los costos y las estrategias de producción. “Necesitamos incrementar la base local, es clave para la competitividad de la empresa”, explicó.

El encuentro realizado ayer es el segundo de estas características. Reunió a proveedores de la industria automotriz (el 60 por ciento de los presentes ya provee a GM) para exponerles la cadena de producción del Chevrolet Agile, el modelo lanzado el año pasado y que se fabrica en Rosario.

Pieza por pieza, la automotriz expuso a potenciales oferentes 180 componentes que hoy se importan y que podrían ser pasibles de sustitución. Entre otros, sistemas de escape, estampados, manijas de puertas y cables de comando, aislantes, espejos, frenos y luces. El presidente de GM ofreció asistencia, capacitación y hasta lugar en la planta para estimular un proceso de nacionalización del nuevo modelo, que actualmente demanda un 30 por ciento de piezas nacionales.

GM: Ansés ganó $ 47 millones

La Administración Nacional de la Seguridad Social (Ansés) ganó 47 millones de pesos en concepto de intereses por el préstamo de 259 millones de pesos otorgado el año pasado a General Motors Argentina para apalancar la inversión en la planta de Alvear que permitió desarrollar el Agile.

Así lo señaló la ministra Débora Giorgi, durante la visita que realizó al complejo Chevrolet para participar de una reunión con autopartistas locales para incentivar la integración de piezas nacionales en ese modelo.

Giorgi dijo sentirse “como en casa” en la automotriz que se convirtió el año pasado, cuando la recesión y las encuestas apretaban los pies del gobierno, en el escenario desde el que Cristina anunció una inversión.

Sergio Rocha, presidente de la automotriz, agradeció el “apoyo ilimitado” del Ministerio de Industria a la automotriz. General Motors devolvió hace poco tiempo la mitad del crédito tomado para desarrollar el Agile. El directivo dijo que las 180 piezas importadas que se utilizan para fabricar el nuevo modelo y que buscan ser sustituidas por productos locales, representan 142 millones de dólares anuales. “Sería bueno mantener esa plata acá”, dijo.

El empresario subrayó que la producción de GM representa el 19 por ciento de la fabricación total de autos de todo el país. Las terminales proyectan llegar a 2012 con un nivel de producción de un millón de unidades. Este año el sector va camino a los 600 mil. Giorgi instó a la industria a acelerar el cumplimiento de esa meta, y dijo que el desafío será agregar mayor valor a esa cadena, teniendo en cuenta de que la industria automotriz global, cuando salga de la crisis en la que entró en 2008, lo hará con nuevos paradigmas tecnológicos y de competitividad.

Los programas y los objetivos de integración nacional del sector automotriz fueron motivo reciente de peleas entre autopartistas y terminales. Ayer, el presidente de la Asociación de Fabricantes de Autopartes y Componentes (Afac), Fabio Rozemblun, se mostró satisfecho de estar “todos alineados y trabajando juntos”.

Fuente: La Capital de Rosario (22/07/2010).