Los programas de apoyo a una de las industrias exportadoras más afectadas por la crisis, pero también de las más fuertes de México: la automotriz, no fueron tan determinantes en su recuperación, como sí lo es la reactivación económica de Estados Unidos y, por consiguiente, el aumento en las ventas de vehículos a ese país.

Si bien la industria automotriz y de autopartes fue de las más afectadas durante 2009, investigadores económicos aseguran que el gobierno también debió extender programas de apoyo a otros sectores de gran impacto en la economía, con mayor contenido tecnológico y con potencial a desarrollar, como el aeroespacial.

También es importante ejercer efectivamente los recursos para infraestructura, ya que la construcción tiene impacto en 34 ramas de la economía mexicana.

Salvador Saavedra, presidente del sector automotor de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), afirmó que además de los programas de apoyo a esa actividad hace falta reactivar verdaderamente el mercado interno de México.

Ello, dijo, a través del Programa Nacional de Infraestructura, porque eso generará mayor actividad en la economía, habrá más empleos y poder adquisitivo, y significará un incremento en las ventas de autos y de todos los productos.

Los programas de apoyo que se les dieron durante la crisis, como el de paros técnicos y el de chatarrización, tuvieron un impacto positivo al frenar la caída de empleos, pero el crecimiento de esta rama se da gracias al aumento de las exportaciones a Estados Unidos, y no como resultado de esos planes, aseveró.

Dijo que los programas de apoyo a la industria automotriz acumulan al menos mil millones de pesos, de los cuales 240 millones se destinaron al Programa de Renovación Vehicular, alrededor de 500 al Programa de Preservación del Empleo y 350 del actual Programa para el Fortalecimiento de Distribuidores Automotrices, relacionado con el pago de tenencia vehicular.

Empleos perdidos

“Los programas de gobierno hacia industrias como la automotriz lo que han hecho es conservar las fuentes laborales sin incidir en la parte estructural del sector al dotarlo de mayor competitividad y productividad, por lo que se le deja a expensas de lo que pasa en el mercado de Estados Unidos”, afirmó José Luis de la Cruz, investigador del Tecnológico de Monterrey.

En lo más fuerte de la crisis, en junio de 2009, se estima que en la rama automotriz y de autopartes se perdieron 120 mil empleos, es decir que sólo había 550 mil, los cuales se recuperarán poco a poco.

Si bien es de las industrias que más generan empleos, la construcción tiene una mayor incidencia en la generación de trabajo, al igual que el transporte.

La construcción, dijo César Castro, de Capem-Oxford Economic Forecasting, tiene un nivel de integración mucho mayor que cualquier otra actividad, pues “nos levanta 34 ramas de la economía”.

Pero a pesar de que se anunció el Programa Nacional de Infraestructura y hubo inversiones en carreteras y vialidades, y se realizaron diversas obras por el periodo electoral, la construcción cayó en 2009 y continúa sin recuperarse, ya que de enero a marzo su PIB descendió 3.8 por ciento.

Castro afirmó que apoyar a la industria automotriz tiene otras ventajas además de conservar el empleo, como atraer inversión extranjera a nuestro país, como se ha visto en los últimos años.

Sin embargo coincidió en que para que tengan mayor efecto debería impulsarse el consumo interno.

Hace falta que el mercado interno mexicano salga de su “debilidad endémica”, que impide un repunte sustancial de las ventas de vehículos, señaló De la Cruz.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe plantea que en México debe trabajarse por impulsar más el uso de mayor tecnología en las industrias claves, como la automotriz, porque aumenta la competencia asiática y latinoamericana en ese sector. (Con información de El Financiero/APB)

Fuente: El Financiero (20/07/2010).