Las ventas mayoristas en el vecino país vigorizan los resultados de la industria de automóviles; en el mercado del país se chatarrizan 12 millones de unidades y se suman 2 millones de conductores.

NUEVA YORK — Al parecer la industria automotriz comienza a salir de la crisis, pero el consumidor estadounidense aún tiene largo camino que recorrer.

Las ventas totales de autos en Estados Unidos se han recuperado bien, con un alza del 17% en los primeros cinco meses del año. Los fabricantes anunciarán sus ventas de junio el 1 de julio y los analistas prevén también un incremento con respecto al mismo mes del año pasado.

Sin embargo, gran parte de esta mejoría se debe al incremento del 38% en las ventas de flotillas para empresas, el parque automovilístico que compran, por ejemplo, las firmas de alquiler de autos. Las ventas al por menor, en cambio, han registrado un modesto aumento del 12%.

“La confianza del consumidor está lejos de repararse. No puede realizar compras de gran envergadura y no creemos que eso cambie pronto” apunta Jesse Toprak, vice presidente de tendencias de la industria en TrueCar.com.

De hecho, la tasa actual de ventas ni siquiera iguala a la tasa de vehículos desechados por haber alcanzado el final de su vida útil.

Al año se destinan a la chatarra 12 millones de vehículos, y cada año se incorporan a las calles entre uno y dos millones de nuevos conductores, por lo que cualquier venta por debajo de los 13 o 14 millones de vehículos es indicativa de una débil demanda. Un signo más de la fragilidad economía en Estados Unidos.

“Con el alto nivel de desempleo y la necesidad de reducir deudas, el gasto del consumidor sigue moderado. La industria está a años de distancia de sus niveles normales” apunta Paul Ballew, vice presidente de la empresa aseguradora Nationwide Financial.

De acuerdo con Ballew, la caída en la demanda de nuevos vehículos en estos años no tiene paralelo desde la recesión de 1982, cuando se necesitó cinco o seis años para recuperar la demanda. Ballew cree que ese tiempo es el que ahora tomará para regresar a los niveles “normales”, que según sus estimaciones son 16 millones de vehículos al año.

Otro aspecto que mantiene bajas las ventas es la restricción del crédito, opina Tropak, pues muchos consumidores están teniendo dificultades para obtener préstamos automotrices.

También influye la depreciación de las viviendas, advierte George Pipas, director de análisis de ventas para Ford Motor. Asimismo, las caídas en el mercado de valores pueden ralentizar la venta de autos. “En la recesión hubo tanta destrucción de la riqueza que aunque la recuperación esté técnicamente en curso, para muchos consumidores tendrán que pasar 12 meses antes de que se sientan a salvo”, dice Pipas.

Las buenas noticias para la industria es que los fabricantes de autos pueden ser rentables incluso con bajas ventas, pues aplicaron importantes recortes en los costos indirectos durante la crisis económica.

Ford, por ejemplo, está por cumplir su cuarto trimestre consecutivo con ganancias. General Motors también volvió a números negros en el primer trimestre, colocándose nuevamente en la posición de poder vender al público sus acciones. Y Toyota Motor recién reanudó la construcción de una planta en Mississippi, postergada durante dos años.

Pero una recuperación con ventas robustas no está próxima, las crecientes señales de que se ralentiza el ritmo del crecimiento de la economía estadounidense refrenarán las ventas de autos.

Fuente: Reuters (29/06/2010).