Ambos grupos ahora compiten para conquistar a la creciente clase media.

El pujante mercado de autos de China ha estado tradicionalmente dividido en dos segmentos: por una parte, los fabricantes locales y por el otro, los extranjeros.

Ambos eran exitosos al contar con diferentes clientelas. Pero ahora se encaminan a una colisión frontal, a medida que ambos grupos invaden el territorio del otro.

Desde que las ventas de autos en China comenzaron a dispararse hace diez años, los fabricantes extranjeros y chinos han buscado tradicionalmente dos grupos diferentes de clientes: las automotrices globales se dirigían a la población con más poder adquisitivo, mientras que los fabricantes locales (entre ellos Chery Automobile Co., Zhejiang Geely Holding Group Co. y BYD Co.) proveían autos a consumidores con menos recursos.

Sin embargo, en los dos últimos años se ha notado una creciente tendencia en la cual ambos grupos de automotrices han centrado sus esfuerzos en atraer al mismo tipo de clientes: la gente que comienza a ganar el suficiente poder adquisitivo como para permitirse comprar un vehículo. Es un mercado prometedor.

Se espera que el número de hogares con ingresos anuales de más de 60.000 yuanes (US$8.790), un nivel considerado suficiente para que una familia pueda costearse un auto sencillo, casi se duplique en los próximos cuatro años a 65,6 millones, según la firma de consultoría estadounidense Alix Partners.

Para las automotrices extranjeras, este crecimiento es demasiado espectacular como para ignorarlo y, ya que sus contrapartes chinas están mejorando en calidad, los fabricantes internacionales tratan de diseñar modelos más baratos.

Como resultado, ambos mundos están “convergiendo cada vez más en un mercado único, más competitivo”, señala Tim Lee, director de operaciones globales de General Motors Co.

Ahora, GM apunta directamente al mercado de vehículos sencillos con el rediseño de Chevrolet Sail, uno de los primeros autos subcompactos fabricados por una automotriz global para el mercado chino que ha superado la barrera de precio de los 60.000 yuanes.

Para desarrollar un auto que compita con modelos como el King Kong, de Geely, un sedán subcompacto de 56.000 yuanes (US$8.200), GM volvió al taller de diseño en 2005.

En lugar de ajustar el modelo anterior, Sail, construyó un vehículo nuevo desde cero, recurriendo libremente a los depósitos globales de autopartes de GM, explica Joseph Liu, vicepresidente de Shanghai GM, la empresa conjunta de GM y Shanghai Automotive Industry Corp. que fabrica el Sail. Como resultado, aproximadamente 45% del nuevo Sail comparte partes con los autos GM vendidos alrededor del mundo, lo que permitió que Shanghai GM pudiera recortar costos y a la vez, contar con la calidad comprobada de las autopartes existentes.

Los ingenieros de GM también recurrieron a los “diseños inteligentes” para ahorrar dinero, agrega Liu.

En lugar de las tradicionales luces con dos bombillos, el nuevo Sail usa luces de un solo bombillo con un innovador diseño que le permite usar tanto las luces cortas como las largas.

Con estos modelos simplificados, GM se fijó como objetivo recortar en 25% los costos de los materiales y componentes del auto frente al modelo previo.

Liu no revela si la compañía logró su propósito, pero confirma que ahorró lo suficiente como para reducir el precio inicial de venta de 66.000 (US$9.670) a 57.000 yuanes (US$8.350), convirtiéndolo en un competidor directo del subcompacto de 56.000 yuanes de Geely.

Los proyectos como el del nuevo Sail son cruciales para la supervivencia a largo plazo de GM en China, asevera Lee.

“Estamos respondiendo al aumento del poder de compra de la clase media”, dice. Además del Sail de GM, Nissan Motor Co. tiene previsto lanzar dentro de unos meses un auto subcompacto llamado March, a un precio base de unos 70.000 yuanes (US$10.255).

Y Toyota Motor Cop. ha informado que está considerando fabricar para China un auto más pequeño y más barato que el Yaris, en la actualidad el modelo más barato ofrecido por la automotriz japonesa en ese mercado, a un precio inicial de 92.000 yuanes (US$13.480).

Geely, por su parte, planea reemplazar el próximo año su King Kong con un auto significativamente rediseñado llamado Englon SC6. Con el SC6 y otra serie de modelos que Geely tiene previsto lanzar en los próximos dos años, el fabricante de Hangzhou espera competir con las marcas globales, afirma Frank Zhao, director de productos y tecnología de la automotriz.

La calidad y fiabilidad de los vehículos de Geely todavía está por verse y la compañía aún podría fracasar en su intento por ganarse a los consumidores. De todos modos, Zhao tiene esperanzas.

“Intentamos hacer un buen trabajo (con los nuevos autos) en cada nivel de producción, y cuando los presentemos en los salones del automóvil en los próximos dos años, creo que la gente va a decir: ‘¡Caramba! ¿Es un Geely?'”, asegura.

Para reducir el consumo de gasolina y atraer compradores, Geely planea equipar los nuevos vehículos con motores turbo de gasolina de un litro de cilindrada y con otros motores para pequeños recorridos y fijar precios competitivos.

El rápido avance en la calidad de autos de empresas locales significa que consumidores chinos como Xu Le, una vendedora de una empresa de cosméticos de Beijing, tendrán más opciones de compra. Xu nunca tuvo un auto, pero sus ingresos ahora le permiten considerar la posibilidad.

Primero se interesó por el Fit, de Honda Motor Co. Pero cuando vio el Roewe 350, un auto que Shanghai Auto desarrolló utilizando la tecnología que adquirió de MG Rover, cambió de idea.

El precio de ambos modelos es de cerca de 90.000 yuanes (US$13.185), pero el Roewe es más grande. Xu dice que le gusta el Honda, “pero el Roewe tiene estilo y es el tipo de auto que me gustaría manejar”.

Fuente: Portfolio.com.co (18/05/2010).