Las inversiones indias suman US$ 1000 millones, apenas 10% de lo aportado en la región.

NUEVA DELHI. En la carrera en la que están lanzados China y la India por conquistar mercados internacionales y convertirse en la nueva potencia económica mundial, hasta el momento la Argentina se presenta como una plaza dominada por los chinos, aunque sus vecinos del Sur quieren recuperar el terreno perdido.

Sin hacer grandes anuncios y con un perfil extremadamente bajo, en los últimos cinco años el mercado local vivió una primera ola de inversiones de origen indio por US$ 1000 millones, y los propios empresarios y funcionarios de la mayor democracia del mundo aseguran que están a la búsqueda de nuevas oportunidades de negocios en la Argentina, al apuntar a una complementación entre ambas economías.

Históricamente, la Argentina y la India estuvieron tan alejados en términos comerciales como los 15.000 kilómetros que separan a los dos países. El panorama, sin embargo, está empezando a cambiar con la avanzada económica de la India en toda la región. En la última década, el intercambio comercial entre este país y América latina se multiplicó por diez, hasta superar los US$ 19.000 millones anuales, y para los próximos tres años se proyecta un crecimiento adicional del 50%. En este contexto, la Argentina aún aparece en un segundo plano y hoy representa cerca del 10% de las inversiones indias en la región, muy lejos del 25% que se lleva Brasil.

“Creemos que hay oportunidades de negocios muy grandes en la Argentina, especialmente en rubros como tecnología, minerales, agroquímicos e ingeniería”, asegura Prahalatan Iyer, gerente general de Exim Bank, el banco oficial que se encarga de financiar las operaciones de comercio exterior de las empresas indias.

La principal inversora india en el mercado argentino es United Phosphorus, una compañía especializada en la producción de agroquímicos y semillas que ya levantó tres fábricas y un centro de investigación y desarrollo en el país, aunque en la lista de empresas que se están instalando en el país también figuran laboratorios (como Glenmark), agropecuarias (Olam, Sterling Group), autopartistas (Ashok Leyland) y hasta fabricantes de artículos de tocador, como el Godrej Group, que está cerrando la compra de la argentina Issue Group. Pero el rubro en el que las empresas indias se mostraron más activas fue en el del software y los servicios tecnológicos.

La avanzada del IT indio es encabezada por Tata Consultancy Services (TCS), una subsidiaria del poderoso grupo económico Tata ?que inauguró en 2009 una oficina en el distrito tecnológico que impulsa el gobierno porteño en el barrio de Parque Patricios?, aunque aquí afirman que por lo menos una docena de compañías están analizando instalarse en el mercado argentino, en el marco de un plan de diversificación de sus negocios. “Hoy las exportaciones de tecnología de la India suman US$ 50.000 millones, y Estados Unidos sigue siendo el mercado dominante, aunque la participación de los mercados emergentes está creciendo a una tasa tres veces superior”, explica Ameet Nivsarkar, vicepresidente de Nasscom, la cámara que reúne a las más de 1400 empresas de software y servicios tecnológicos de la India.

Proceso complejo

Recorrer el camino inverso, por su parte, no resulta fácil, debido a las trabas que enfrentan las empresas de cualquier país del mundo para poner un pie en el mercado indio. Hoy la presencia de compañías argentinas es muy reducida y se limita a casos muy puntuales de grandes empresas, como Impsa, que montó una oficina en la ciudad de Gurgaon (en las afueras de Delhi), y Arcor, que tiene una distribuidora local.

“Hoy la balanza bilateral entre los dos países arroja un saldo favorable a la Argentina, gracias básicamente a las exportaciones de aceite de soja. Uno de nuestros objetivos es lograr que la India empiece a comprar productos argentinos de mayor valor agregado, para los que creemos hay algunos nichos interesantes, a pesar de que se trata de un proceso extremadamente complejo por la naturaleza del país”, sostiene Ernesto Carlos Alvarez, embajador argentino en Nueva Delhi, que está avanzando en varios proyectos para llevar a las firmas argentinas a la India, como en el caso de Havanna, que quiere comenzar a distribuir sus alfajores en locales gastronómicos exclusivos.

Los empresarios que ya dieron sus primeros pasos en el mercado destacan la importancia de contar con un socio local. “Esta semana cerramos la primera importación de tractores indios, dentro de un acuerdo de intercambio comercial compensado, por el cual la marca india Sonalika envía los tractores y la fabricante de maquinaria agrícola Apache le vende sembradoras”, explicó Daniel Pérez Montalvo, director de la consultora en comercio exterior Tangonomics.

Si bien hay una coincidencia absoluta acerca de que ingresar en el mercado indio es una tarea ardua, está claro que el esfuerzo vale la pena. Las oportunidades que ofrece el mercado son casi inconmensurables, ya que se trata del segundo país más poblado del mundo y su economía crece a una tasa promedio del 8% anual (la suba proyectada del PBI para 2010 es de 8,5%, con una inflación del 5,5%), impulsada por una creciente y pujante clase media que suma 300 millones de personas y más de 30 ciudades con más de un millón de habitantes, lo que se traduce en una demanda cada vez mayor de alimentos.

La economía india vivió un punto de quiebre en 1991, con la introducción de una serie de reformas y una apuesta que hizo el país a la educación y al desarrollo tecnológico. Quince años atrás, las empresas de tecnología representaban el 1,2% del producto bruto interno (PBI) del país y en 2009 ese porcentaje ya había trepado al 5,8%. El gobierno indio espera que las exportaciones de software y servicios tecnológicos alcancen US$ 80.000 millones en 2011, lo que implicaría mantener la actual tasa de crecimiento del 30% anual.

Hoy funcionan en el país más de 1800 universidades e institutos tecnológicos, de los que egresan cada año más de 67.000 ingenieros especializados en informática, y el país ya cuenta con un puñado de empresas del rubro, como Infosys, Wipro y TCS.

La India también ofrece un potencial enorme en algunos sectores. Según un estudio del McKinsey Global Institute, en las próximas dos décadas el país demandará inversiones por US$ 120.000 millones en el área de infraestructura y para 2030 las principales ciudades indias serán más grandes en población que muchos países del mundo.

Un potencial interesante tiene la operación de aeropuertos. En la India hay 80 estaciones, de las cuales 20 reciben vuelos internacionales. En 2004 se inició un proceso de privatización y hoy ya hay seis aeropuertos que son operados por grupos privados, aunque la intención del gobierno es incorporar más capital privado al negocio. “Queremos avanzar con las privatizaciones y estamos abiertos a la llegada de operadores internacionales, como de hecho ya ocurre en el aeropuerto de Mumbai, donde opera un grupo de Singapur”, explicó a La Nacion el secretario de Aviación Civil de la India, Prashant Sukul. El anzuelo para captar inversiones extranjeras no es menor: el año pasado más de 90 millones de pasajeros pasaron por algún aeropuerto indio.

Fuente: La Nación (03/05/2010).