Consecuencia de la fuerte suba de la demanda

Además, a las automotrices les conviene más vender los autos en Brasil.

Como si se tratara de una película que se reitera cada cuatro, cinco años, la afluencia inesperadamente masiva del público a los salones de las concesionarias está generando demoras extra en la entrega de algunos vehículos. Los plazos normales de dos a tres semanas ya se estiraron a 45 días en las versiones más demandadas del Chevrolet Agile, el Gol Trend o el Renault Sandero, por citar algunos ejemplos que también se extenderían a otras marcas, como Peugeot.

En algunos casos, la demora puede ser superior, como relató un concesionario de Renault a este diario. “Estamos vendiendo uno de nuestros modelos a 48.000 pesos, cuando su precio de lista es de 54.000 pesos. Se nos llenó la concesionaria de clientes, pero les tenemos que explicar que no tenemos. Y que difícilmente haya antes de los 60 días”.

La demanda es la clave: en el primer trimestre, según datos de la Asociación de Concesionarias de la Argentina (ACARA) fueron patentadas casi 180.000 unidades, un nivel que lleva la proyección de ventas anualizadas al récord de 650.000 unidades. En diciembre, en ACARA estimaron las ventas internas para 2010 en 550.000 vehículos.

Las terminales, sin embargo, están produciendo a un ritmo intenso: se estima que despacharán 700.000 unidades, si bien menos de la mitad (un 40%) quedarán en el mercado interno. El resto se exporta principalmente a Brasil, un mercado que este año demandará nada menos que tres millones de unidades. Con un plus insoslayable: medidos en dólares, los precios de un mismo vehículo a ambos lados de la frontera resultan 30% más caros (en promedio) del lado brasileño, debido a la revaluación del real. Eso explicaría cierta morosidad de las terminales brasileñas en exportar unidades hacia la Argentina.

“Las terminales están haciendo un esfuerzo para abastecer el mercado brasileño, que es el más importante de la región”, dijo a Clarín Dante Alvarez, titular de ACARA. “A nuestro mercado también se lo atiende, por supuesto. Pero puede que falte un poco más”, agregó, diplomáticamente.

La sobredemanda de vehículos fue una característica de los primeros años del plan de Convertiblidad, época en la que era frecuente el pago de sobreprecios para evitar hacer una cola de entre 90 y 180 días. Y retornó, aunque atenuada (y sin sobreprecios), a mediados de la década pasada, cuando las concesionarias se cansaron de vender modelos chicos de Brasil. Ahora, con el real revaluado, Brasil pasó a ser la figurita difícil.

Fuente: Clarín (15/04/2010).