Entre enero y febrero la industria automotriz se despertó y aumentó su producción 113,3%

El incremento de la producción de sector automotriz pronostica un 2010 con un récord de fabricación. El sector autopartista se subirá a esta ola positiva y espera recuperar las pérdidas sufridas en 2009 y empezar a saldar deudas pendientes en este mercado altamente globalizado.

La ansiada recuperación es un hecho que se refleja en los números y pese a que se vaticinaba un 2009 trágico para la industria automotriz la realidad muestra un mercado que empezó a ver la luz y los analistas del sector se muestran optimistas de cara al 2010. En noviembre de 2009 empezaron a verse los primeros signos cuando la producción de ese mes alcanzó las 56.493 unidades frente a las 42.752 del mismo mes del año anterior, según los datos de la Asociación de Fabricantes de Autos (ADEFA). Esta tendencia continúo en los meses siguientes cuando la producción nacional registró en febrero de 2010 una suba del 26,9% respecto de enero y un incremento del 169,1% con relación a igual mes del año pasado. Si se comparan los dos primeros meses del 2010 con respecto al 2009 se registró una suba del 113,3%.

Con aproximadamente 400 empresas que en 2009 emplearon 52.800 personas, el sector autopartista espera subirse a estos números positivos y ganar el terreno perdido durante 2008 y 2009. “El impacto de la crisis internacional y la incertidumbre local afectó la actividad en 2009 con una caída estimada de la facturación en dólares de 31,7% y del empleo superior al 7%. Para este año se espera una recuperación en ambas variables”, afirma Maximiliano Scarlan, economista especializado en sector automotriz de la consultora abeceb.com.

Desde la Asociación de Fabricantes de Autocomponentes (AFAC), su gerente general, Juan Cantarella, se muestra positivo con el crecimiento que se espera para este año. “El sector autopartista va a acompañar este crecimiento porque no es lo mismo estar produciendo componentes para 400.000 unidades que para 700.000. Sin embargo, el tema de fondo es la calidad e internamente los análisis todavía marcan tareas estructurales por hacer. El síntoma de los problemas es que los autos que se hacen en la Argentina tienen un nivel de integración muy bajo. La producción crece, pero la porción de la torta es tan chica como antes“, analiza Cantarella.

“Si bien se deberá aguardar al término del primer trimestre para formular una proyección definitiva, se estima que la producción rondará en 2010 las 640.000 unidades, lo que representa un aumento del 25% respecto del año anterior. De este total, más del 60% será destinado a la exportación”, afirma Fernando Rodríguez Cañedo, director ejecutivo ADEFA.

Aunque no existen datos oficiales sobre el porcentaje de componentes nacionales que integra cada vehículo, desde la AFAC sostienen que llega el 20%. Revertir esta situación es una tarea que lleva tiempo y subir ese porcentaje a un 30% podría modificar el panorama, pero las presiones y tensiones, tanto locales como internaciones, de este complejo mercado globalizado hacen que llegar a este número sea arduo.

AYUDA EN CAMINO.

El Gobierno nacional no es ajeno a este panorama y el 4 de marzo, la ministra de Industria, Débora Giorgi, se reunió con representantes de fábricas automotrices y autopartistas para proponer modificaciones al actual Régimen de fortalecimiento al autopartismo local, con el objetivo de dar mayor impulso a la fabricación de autopartes nacionales.

“No hubo mucha difusión de la reunión y los temas que tocaron, pero lo primero que se ve es que hay intención del Gobierno y lo ve como un sector estratégico e importante de la industria nacional y la idea es hacerlo más atractivo y estaría trabajando para dinamizarlo”, reflexiona Scarlan.

La ley 26.393 permite que las terminales automotrices reciban reintegros de entre el 10% y el 6% del valor de las piezas, sobre las compras de partes y piezas de origen local adquiridas por fabricantes de automotores, motores de combustión interna, cajas de cambio y ejes con diferencial. “Esta ley incentiva la compra de autopartes locales y busca atacar el problema, pero ninguna terminal la está utilizando”, dispara Cantarella. Los motivos que esboza son dos: la falta de nuevos proyectos y las diferencias de opiniones sobre los condicionamientos de la ley.

Si bien para Cantarella la reunión fue para ver qué modificaciones se pueden hacer sin afectar la esencia de la ley, y para que más terminales estén interesadas en aplicarla, para que esto sea posible es necesario que haya nuevos proyectos en la Argentina. “Básicamente se está tratando de generar actividad en los proveedores no solamente a través de la compra local sino de vender a terminales en el exterior”, afirma.

SECTOR CON HISTORIA.

A pesar de los vaivenes que sufrió el sector en los últimos años, las más de cinco décadas de existencia en la Argentina le dieron una trayectoria, fortalezas y empresas exitosas en el rubro. “La principal ventaja es que más allá de las vicisitudes de los últimos años es un sector muy importante. Es el segundo de Sudamérica y el tercero de América Latina, no es que hay que crearlo de la nada. Hay que fortalecer y acrecentar la estructura existente”, destaca Cantarella. Sin embargo, varias son las deudas pendientes y uno de los principales desafíos “pasa por aprovechar el nuevo contexto expansivo del sector e incrementar la proporción de autopartes locales”, como afirma un informe de la consultora abeceb.com.

“En el último quinquenio el sector autopartista se ha diversificado y encarado un proceso de inversión, como consecuencia de las importantes inversiones en nuevos modelos de las empresas terminales más de US$ 3.000 millones- y por la asignación de un 20% de esas inversiones al desarrollo de proveedores, generando plantas y procesos que presentan la posibilidad de contar con algún grado de flexibilidad en el sistema productivo”, afirma Rodríguez Cañedo. “Sin embargo, el mercado global redobla permanentemente sus exigencias que impone replantear constantemente la expansión de la capacidad instalada, la incorporación de tecnología, e incrementar la oferta que en algunos casos está limitada a un único proveedor local. Se suma a ello un acotado margen de acción en ingeniería y diseño, factores todos que dificultan la adaptación a esos renovados requerimientos, tanto externos como locales. Al margen de estos puntos inherentes al sector, se registra también un grado de incertidumbre sobre el costo y disponibilidad de materias primas y energía”, completa.

Sostener los estándares de competitividad, no tanto en el sector terminal sino también en el autopartista es también una prioridad. “La salida de la crisis global crea oportunidades y desafíos que imponen una permanente colaboración de todos los actores de la cadena de valor, en el marco de adecuadas políticas públicas. Ello impone coincidir en una visión estratégica que debe basarse en ejes como la promoción de la inversión en toda la cadena de valor, mejorar permanente la competitividad y buscar nuevos mercados que progresivamente son cada vez más exigente en materia de incorporación tecnológica, en particular la amigable con el medio ambiente”, concluye Rodríguez Canedo.

Fuente: Buenosaireseconomico.com (14/03/2010).