Las terminales podrán recibir el beneficio, aunque tengan una integración inferior al 60%

En medio de un fuerte aumento en la producción local de autos, las terminales radicadas en el país recibieron ayer una buena noticia: podrán cobrar los incentivos del Régimen de Fortalecimiento al Autopartismo Argentino aunque sus vehículos no lleguen al 60% de integración local.

El Ministerio de Industria y Turismo anunció ayer que modificará la reglamentación de la ley 26.393, que había sido sancionada en julio de 2008 para promover el uso de piezas de fabricación local. La anterior reglamentación fijaba un piso de integración de autopartes locales del 60% para las automotrices que aspiraran a cobrar por tres años reintegros que oscilan entre el 6 y el 10 por ciento del valor de las piezas nacionales incorporadas en la fabricación de modelos nuevos.

Sin embargo, ninguna de las diez automotrices radicadas en el país se acogió a este régimen (algunas sí lo hicieron con el sistema anterior, amparado en el decreto 774/2005) y los autopartistas reclamaron un cambio en la normativa que permita reducir el déficit estructural en el comercio exterior de piezas para vehículos. “Las terminales no se adherían al régimen porque se les complicaba llegar a ese nivel de integración”, explicaron ayer fuentes del ministerio que comanda Débora Giorgi.

Con el nuevo régimen -que entraría en vigor a fines de mes- las automotrices podrán presentar proyectos para fabricar vehículos con menos del 60% de integración. En ese caso, deberán comprar a sus proveedores locales las autopartes correspondientes al porcentaje faltante y exportarlas a otros países (para ser utilizadas en la producción de vehículos en otras fábricas de la misma automotriz).

La modificación fue presentada ayer por Giorgi en una reunión a la que acudieron, entre otros empresarios, el presidente de Ford, Enrique Alemañy; el director ejecutivo de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), Fernando Rodríguez Canedo; el presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), Juan César Cozzuol, y el directivo de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra), Osvaldo Acastello.

Otros cambios serían bajar el piso de integración local para el caso de los camiones y agilizar el sistema de reintegros mediante un esquema de facturación electrónica.

Según testigos de la reunión, los empresarios se fueron “muy conformes”, aunque no garantizaron que la medida por sí sola atraiga nuevas inversiones automotrices en el país. “Si se reglamenta como se explicó en la reunión, va a tener efectos positivos”, analizó el gerente general de AFAC, Juan Cantarella.

Los autopartistas son los que muestran un entusiasmo más moderado frente al repunte de la industria (en febrero se produjeron casi 170% más vehículos que un año atrás). AFAC difundió ayer un informe en el que pronostica que si -como se prevé- la industria producirá este año 700.000 unidades, el déficit en el comercio exterior de autopartes ascenderá a US$ 7200 millones. En otras palabras, por este rubro saldrían del país más de la mitad de todos los dólares que entraron en 2009 por las exportaciones de soja y derivados. “El objetivo de llegar a un buen nivel de producción lo estamos logrando -afirmó Cantarella-. Lo que queda pendiente es que los vehículos ensamblados en el país tengan una participación de piezas locales mucho más alta.”

Fuente: La Nación (05/03/2010).