La recesión económica y la sobreoferta en la industria automotora determinarán este año la operación de las compañías en el país. Para sobrevivir habrá que ajustarse a las nuevas condiciones del mercado, cita hoy El Semanario en su edición impresa.

El vendaval financiero aún no termina de golpear a la industria automotriz mexicana. La sobreoferta que hay en el mercado y la lenta recuperación económica amenazan con sacar del juego a aquellas marcas que mantienen costos de operación altos y volúmenes pequeños, afirman analistas.

Si ya las cosas no pintan bien en 2010 para las automotrices y sus concesionarios, la sobreoferta de modelos nuevos e, incluso, usados se une a la lista de factores que determinarán la supervivencia de algunas marcas.

Y es que en poco tiempo México fue receptor de nuevas compañías que llegaron al país incentivadas por las cifras extraordinarias registradas entre 1998 y 2006 -la venta de vehículos nuevos pasó de 662,837 a 1,139,718 unidades, con un crecimiento de 71.9%- y la expectativa de que el mercado nacional alcanzaría los 2.5 millones de automotores comercializados en 2012.

Pero hoy las cosas son diferentes. “Hay marcas que están vendiendo un volumen mínimo y con la infraestructura y costos que tienen, la operación se complica, se hace difícil”, afirma el presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), José Gómez Báez.

El ejecutivo señala que en 2009 la red de concesionarios de las diferentes marcas que operan en México hizo un agresivo recorte de gastos y se cerraron 100 agencias en todo el país, 40% de ellas pertenecía a la estadounidense General Motors.

Frente a estas condiciones y la sobreoferta, las empresas deberán hacer ajustes y alinearse a la caída en la demanda. “Es una lógica de mercado, a menor número de ventas, menos distribuidores, marcas y modelos. Estamos hablando de alrededor de 380,000 unidades menos que se han dejado de comercializar (entre 2006 y 2009)”, dice César Roy, especialista de la industria automotriz.

Hacer esas adaptaciones podría ser la diferencia entre mantenerse en el mercado o salir sin pena ni gloria, como sucedió con la china Faw, que cayó el año pasado de la mano de Grupo Salinas.

La compañía que preside Ricardo Salinas Pliego decidió dejar de comercializar los autos chinos y abandonar el proyecto de construir una planta en Michoacán debido a la adversidad económica. El grupo mexicano planeaba vender 25,000 unidades anualmente y en dos años comercializó menos de 10,000.

Algunos analistas creen que otras podrían correr la misma suerte: la francesa Peugeot, que registró una caída de 22.6% en ventas entre enero y noviembre de 2009 con sólo 6,695 unidades; Jaguar y Land Rover, ahora propiedad de la india Tata Motors, retrocedieron 36% y 43% en dicho periodo con 141 y 379 vehículos; Lincoln, de Ford, cayó 49% a 3,940 autos, y Volvo, que ahora pertenece al fabricante chino Geely, se desplomó 52% con 828 carros.

La francesa Renault y la italiana Fiat están en la cuerda floja, pero aún tienen reservas de oxígeno. Aunque sus ventas son bajas, cuentan con el apoyo de sus socios Nissan y Chrysler, por lo que este año podrían repuntar.

La francesa relanzará su marca en 2010 con tres nuevos modelos – Sandero, Escala y Fluence-, existe la posibilidad de que fabrique un nuevo modelo en la planta de Nissan, y el Clío, fabricado por la japonesa en Aguascalientes, saldrá del mercado este año.

La italiana, por su parte, aprovechará la fuerte red de concesionarios y las plantas de Chrysler para producir el modelo Fiat 500.

Mientras tanto, las cinco grandes -Nissan, General Motors, Volkswagen, Ford y Chrysler- librarán una dura batalla en una industria que acumula tres años de caídas en ventas. En 2006 la venta de vehículos nuevos en México alcanzó el récord de 1.13 millones de unidades y la AMDA espera que 2009 la cifra caiga a 750,000 automóviles.

Especialistas del sector automotriz estiman que las más afectadas del quinteto serán las montadoras estadounidenses, que juntas tienen una participación de 74.6% en el mercado.

En conjunto, las cinco contabilizaron 494,711 unidades comercializadas entre enero y noviembre de 2009, mientras que el resto de las marcas (24) concentraron apenas 25.4% de las ventas, con 168,246 automotores en el mismo lapso.

Aún así, se espera que el trío de Detroit, General Motors, Ford y Chrysler, reducirán aún más su tamaño y participación de mercado en el país.

Las expectativas a corto plazo no son alentadoras, apunta el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, Eduardo Solís. “La industria automotriz mexicana vivió en 2009 el año más crítico, su recuperación será lenta y podría tardar de dos a tres años”.

Roy coincide en que éste será nuevamente un año complicado para el sector si se suman factores como el aumento en el precio de los combustibles, la estimativa de que las expectativas negativas del consumidor seguirán afectando las decisiones de compra y el crecimiento de 6.5% en el desempleo pronosticado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

México, dice Roy, ha dejado de ser por el momento el gran mercado de más dos millones de unidades vendidas anualmente que todos esperaban.

Fuente: El Semanario Agencia® (ESA) (07/01/2010)