La jefa de gobierno alemana, Angela Merkel, prometió hoy ayuda estatal a las automotrices germanas para el desarrollo de tecnologías de menor impacto ambiental.

“Aquí de lo que se trata es de aprovechar lo mejor posible el potencial de Alemania como nación automovilística del siglo XXI”, dijo Merkel al inaugurar el Salón Internacional del Automóvil de Fráncfort, que en esta edición tiene como gran estrella al automóvil de propulsión eléctrica.

Merkel, que aspira a la reelección el 27 de septiembre, propuso reunirse después de los comicios con representantes de la industria automotriz para analizar las posibilidades de acción del gobierno para fomentar lo que llamó “interés nacional”.

En su discurso, la mandataria advirtió a los constructores de automóviles de no perder el ritmo en la competencia con los rivales extranjeros por el coche eléctrico, que calificó de “tema del futuro”.

“El ’pozo acumulado’ del mundo es seguramente el desarrollo de la pila, es quién consigue desarrollar un medio pequeño que no explote y que tenga larga duración y capacidad de almacenamiento. Para los químicos, los físicos y otros es una de las labores más emocionantes, además de la cuestión de cómo conseguir que la laca para coches funcione como célula solar”, declaró la doctora en física.

“No puedo más que darnos un consejo: si los mercados asiáticos asumen el liderazgo y nosotros perdemos la hegemonía de la normación, perderemos también los mercados”, previno.

Asimismo, Merkel reafirmó su respaldo a la industria automotriz alemana en el debate en la Comisión Europea por la reducción de emisiones de dióxido de carbono por parte de vehículos.

“No puede ser que en un mundo libre se dictamine el tamaño de los autos”, se quejó la canciller sobre los planes de imponer sanciones a los fabricantes de coches de gran cilindrada.

“Si no hubiera fabricantes de coches grandes, no se podrían imponer en los pequeños las innovaciones de manera tan rápida”, argumentó la jefa de gobierno al romper una lanza por grupos alemanes como Daimler o BMW, que construyen automóviles del segmento superior.

La Unión Europea quiere imponer a partir de 2015 un límite máximo de emisión de 120 gramos de dióxido de carbono por kilómetro. El año pasado, el valor medio era de 150 gramos.

El arranque del Salón Internacional del Automóvil coincide con la noticia de que el tercer fabricante de componentes automovilísticos de Alemania, ZF Friedrichshafen, recibirá un paquete de rescate de 250 millones de euros (370 millones de dólares) y suprimirá 3.500 puestos de trabajo.

Los fabricantes de autopartes se han visto especialmente afectados por la crisis, con las ventas por los suelos en momentos en que necesitan dinero para invertir en el desarrollo de nuevas tecnologías.

Las ayudas para la compra de un automóvil nuevo en Alemania han dado un respiro a las automotrices, pero los expertos advierten que los efectos se esfumarán en los próximos meses y pronostican más despidos en el ramo.

Desde que estalló la crisis financiera han quebrado en Alemania unos 50 fabricantes de componentes, según cifras de la asociación del sector VDA.

Otras, como el fabricante de neumáticos Continental, que fue adquirida por la rival Schaeffler para quedar posteriormente ambas al borde de la bancarrota, no están presentes en Fráncfort para ahorrar costes.

Este año, las principales automotrices muestran en Frankfurt modelos híbridos que combinan motores a gasolina o gasóleo con eléctricos, mientras que los puramente eléctricos se convirtieron en la gran estrella.

Los ambientalistas critican que los modelos actuales despiden demasiado dióxido de carbono y afirmaron que los autos eléctricos que pueden ser vistos en Frankfurt son en su mayoría prototipos difíciles de fabricar en serie.

El IAA de Fráncfort estará abierto al público hasta el 27 de septiembre.

Fuente: DPA (17/09/09)