General Motors (GM) cedió ayer a las presiones del Gobierno alemán y decidió vender un 55% de su controlada Opel al autopartista austriaco-canadiense Magna, y además ceder otro 10% de los trabajadores.

Según informaron portavoces de GM Europe, por recomendación de su consejo de administración -que el miércoles se reunió en Detroit-, el grupo se desprenderá de Opel tras más de 80 años; Magna adquirirá la mayor parte de sus acciones junto con sus socios, el banco ruso Sberbank y el fabricante de coches Gaz.

En sentido inverso, el fondo belga RHJ International, a favor del cual parecía inclinarse GM, perdió la partida tras disputarla durante casi un semestre.

Además de la participación de Magna y Sberbank, un diez por ciento de Opel quedará en manos de sus trabajadores; GM mantendrá el 35% restante de la nueva sociedad, que se denominará New Opel tras conformarse próximamente.

«Un futuro con Magna no significa de modo alguno una ruptura con GM», enfatizó el presidente del consejo de administración de Opel, Carl-Peter Forster, a su vez presidente de General Motors Europe.

También la sociedad fiduciaria en cuyas manos está de momento Opel y en la que están representados el Gobierno federal alemán, los estados federados en los que se hallan las cuatro plantas de Opel en Alemania y la casa matriz GM, aprobó ayer la operación. La canciller Ángela Merkel manifestó ayer su satisfacción por la decisión de GM y su esperanza de que Opel pueda tener un nuevo comienzo.

Berlín temía que, como se había especulado en los últimos días, GM se decantara al final por la opción de mantener Opel. Tanto el Gobierno de Merkel como los estados federados y los trabajadores se habían pronunciado a favor de Magna, que les prometió mantener las cuatro plantas de Opel en el país y eliminar menos puestos de trabajo en Alemania que su rival (3.000 de los 25.000 existentes). En otros países, como en España, donde la automotriz cuenta con una fábrica, en Zaragoza, la reducción de plantilla podría ser más severa.

Fuentes del Gobierno alemán, que había prometido una ayuda de 4.500 millones de euros si la ganadora era Magna, dijeron que GM tomó esa decisión no por presiones de Berlín, sino por motivos financieros, dado que no podría haber afrontado sola el saneamiento de la automotriz. Estados Unidos no permitió que los u$s 50.000 millones de ayuda estatal se fueran a Europa.

De todos modos, la venta está supeditada a que Opel permanezca integrada a GM en las áreas de producción y comercialización globales.

Fuente: Ambito Financiero (11/09/09)