El “premio ecológico” para “chatarrización” o desguace, el subsidio con el que Berlín apoya a la industria automotriz, ha ayudado mucho a unos y muy poco a otros. Algunos ve en él la causa de sombríos escenarios futuros.

Aquellos que desde hace más de doce meses posean un automóvil con por lo menos nueve años de antigüedad y lo lleven a la chatarrera, recibirán del Estado alemán un subsidio de 2.500 euros cuando compren un auto “ecológico” nuevo. Esta oferta, hecha oficial en enero y vigente hasta finales de 2009, es demasiado tentadora para ser ignorada; tanto más para quienes creen que, al aceptarla, están apoyando a una industria automotriz amenazada por la crisis financiera global. Pero, ¿es este “premio ecológico”, como lo llaman los alemanes, demasiado bueno para ser verdad?

La respuesta a esta incógnita varía dependiendo de a quién se le pregunte. A medio año de su implementación, este subsidio estatal ha cavado una brecha profunda entre las empresas vendedoras de automóviles y aquellas que los fabrican o reparan; las primeras han salido favorecidas hasta ahora, pero las demás han sacado muy poco provecho a esta medida. Esta tendencia ha sido confirmada por la Oficina Federal de Estadísticas alemana a petición de la Oficina Federal para Vehículos.

Unos ríen, otros lloran

La edición online de la revista alemana Der Spiegel comentaba este lunes que el subsidio de 2.500 euros incidió de manera positiva sobre las ganancias de los comerciantes de autos, aún cuando los clientes han tendido a comprar vehículos pequeños y económicos. Durante los primeros cinco meses de 2009 los ingresos de los concesionarios automovilísticos aumentaron en un 4,7 por ciento en comparación con el mismo período del año 2008, mientras que el número de autos nuevos en circulación aumentó en un 22,8 por ciento.

Según la Oficina Federal de Estadísticas, el período enero-mayo de 2009 fue mucho menos lucrativo para los talleres mecánicos y demás empresas dedicadas a la reparación y el mantenimiento de vehículos de hasta 3,5 toneladas que el mismo período del año anterior, y aún menos productivo para los fabricantes y distribuidores. Los talleres recaudaron 150 millones de euros menos que durante los primeros cinco meses de 2008 y los productores apuntan a un descenso del 32,5 por ciento en sus ganancias. 

Escenarios sombríos

Pero, si le preguntan al Dr. Ferdinand Dudenhöffer, profesor de Economía Automotriz en la Universidad de Duisburgo-Essen y director del Centro de Investigación Automotriz (CAR, por sus siglas en alemán) de esa alma máter, a los vendedores de automóviles les queda poco tiempo para seguir regodeándose en su éxito: el más reciente estudio publicado por el CAR y los consultores Struktur Management Partner anticipa escenarios para la industria automotriz en pleno aún más sombríos de lo temido anteriormente.

“A nuestro juicio, en el año 2010 China va a conservar su estabilidad y Estados Unidos va a recuperarse ligeramente. Pero los mercados en Suramérica y Europa van a debilitarse notablemente; la industria automovilística no tendrá un año fácil. Los fabricantes y distribuidores de vehículos tendrán que apretarse el cinturón y hasta considerar el despido de empleados”, asegura Dudenhöffer.

El castigo del exceso

El experto insiste en que la industria automotriz está a punto de ser castigada por los excesos en que incurrió el Estado alemán al procurar ayudarla. “En Alemania se exageró y se infló una burbuja de manera artificial que ahora está por explotar. ¡Dos millones de vehículos han sido vendidos porque se invirtieron 5 mil millones de euros para hacer posible la aplicación del subsidio! Eso fue un error”, sostiene Dudenhöffer.

“Alemania y su ‘premio ecológico’ son los responsables de que en 2010 se compren menos autos en Europa que en 2009. Nada más en Alemania dejarán de venderse 1 millón de autos”, señala, aclarando que, aunque el instrumento es legítimo, la manera en que se le utilizó desde Berlín no fue apropiada: “Estos subsidios se aplican también en Francia, Italia, España, Austria y Estados Unidos; hasta Rusia está pensando en poner esta medida en práctica. Pero estos países deben tener cuidado de no repetir la experiencia alemana”.

Fuente: DW World.de (17/08/09)