Buena parte de la reunión del Consejo de Mercado Común de ayer fue destinada a un “pase de factura” de los socios menores a los mayores por las medidas de protección de los mercados internos, entre ellas las licencias no automáticas aplicadas por el ministerio de Producción de la Argentina y los aranceles de Brasil en algunos sectores, que también forman parte de las diferencias bilaterales entre empresarios argentinos y brasileños.

Pese a que cuando estalló la crisis se convocó una reunión extraordinaria y se buscó una acción coordinada, los reclamos evidenciaron que existen diferencias políticas de fondo. El secretario de comercio internacional de la Cancillería, Alfredo Chiaradia, aseguró ayer que las medidas adoptadas ante la crisis no han tenido tanto efecto como las adoptadas en el hemisferio norte.

La Argentina sostiene que las barreras arancelarias, licencias no automáticas, salvaguardias e investigaciones antidumping, llamadas “medidas en frontera”, tienen menor impacto que los rescates y subsidios aplicados en los países desarrollados, mientras que para otros sectores del bloque, representan un “proteccionismo” que va en contra del librecambio en el Mercosur.

Con ese escenario, los logros en el área económica llegarían de la mano del fondeo para los privados ante un contexto de falta de crédito.

Por eso se prefirió avanzar con el proyecto brasileño de flexibilización del Fondo de Convergencia Estructural (Focem), que está cerca de tener luz verde y así otorgar financiamiento a los privados para el desarrollo de proveedores de la industria del petróleo y del gas, así como para el fortalecimiento de la red de proveedores de autopartes.

Ese fue uno de los puntos analizados por el CMC en Asunción para favorecer el repunte de la actividad económica en la región.

En tanto hubo avances en la reglamentación del Fondo de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas, el Fopyme, que fue aprobado en la Cumbre de San Miguel de Tucumán por unos u$sl00 millones. Estos fondos permitirán a las pyme contar con garantías por unos u$s300 millones para proyectos de integración productiva y con la reglamentación, podrán comenzar a utilizarse a partir del año próximo.

También con la vista puesta en facilitar la operatoria de las pyme, llegará la adhesión de todo el bloque al sistema de comercio en moneda local, que hasta ahora lleva nueve meses de implementación entre la Argentina y Brasil, pero con magros resultados. Según el Banco Central, hasta el momento sólo 212 firmas realizaron 373 operaciones por un total de 230 millones de pesos a nivel bilateral.

A esto se suma un “memorando de entendimiento” firmado ayer por el Mercosur y Corea del Sur para crear un grupo consultivo conjunto de promoción del comercio y las inversiones y que explorará las posibilidades de firmar un acuerdo comercial en el futuro.

Así cerrará un semestre con un lento arranque y una presidencia pro tempore agitada por sus problemas internos que dejará en el tintero los puntos que permitirán al Mercosur convertirse en una unión aduanera: la eliminación del doble cobro arancelario, la distribución de la renta y el código aduanero del bloque.

Fuente: BAE (24/07/09)