Horas después de asumir la presidencia ejecutiva de Chrysler Group LLC la semana pasada, Sergio Marchionne se instaló en su nueva oficina en la sede central de la empresa, en Auburn Hills, Michigan, y dio señales de cambio en la automotriz.

En lugar de utilizar la suite del último piso que ocuparon sus antecesores en la torre ejecutiva, optó por una oficina en el cuarto piso que está al lado del centro técnico, afirmaron fuentes al tanto.

Para enderezar el rumbo de Chrysler lo antes posible, luego de 42 días de reorganización en la corte de bancarrota, Marchionne sintió que debería estar cerca de los ingenieros y administradores que toman las decisiones diarias, aseguraron las fuentes. “Esto demuestra que [Marchionne] se va a involucrar mucho”, señaló una persona que se reúne habitualmente con los altos mandos de Chrysler.

Marchionne, que también es el presidente ejecutivo de Fiat SpA, el socio de Chrysler, enfrenta una difícil tarea al tratar de revivir a la más pequeña de las tres grandes automotrices de EE.UU.

Chrysler salió de la bancarrota con menos deudas y menores costos laborales, pero sus ventas siguen cayendo y su imagen está dañada. Desde el 30 de abril, sus plantas y cientos de sus proveedores han estado inactivos, y el trabajo en los nuevos modelos en desarrollo se ha detenido por completo.

El nuevo modelo más crucial es el Jeep Grand Cherokee, que debería ser lanzado en abril de 2011. Pero Marchionne tendrá que lograr que Chrysler acelere el proceso para evitar un retraso.

Algunos hitos en el desarrollo del Jeep ya han pasado, según proveedores. Se supone que el vehículo deportivo vendrá con un nuevo motor V6 y Chrysler esperaba que para este momento ya estuviera en condiciones de fabricar vehículos de prueba con el motor usando maquinaria de producción. Pero aún no está tan adelantado, según proveedores que recibieron informes sobre el tema.

Un portavoz de Chrysler indicó que el lanzamiento del vehículo sigue programado para el segundo trimestre de 2010.

Una gran parte de la receta de Marchionne para recuperar a Chrysler es reducir rápidamente los rangos gerenciales para acelerar la toma de decisiones y acercar a los más altos ejecutivos al negocio de fabricar y vender autos y camiones. El italiano también parece decidido a instalar un nuevo sentido de urgencia y concentración en la empresa, y exigir una estrecha cooperación entre Chrysler y Fiat.

El 10 de junio, cuando Fiat asumió el control de Chrysler, Marchionne anunció una amplia reorganización tras la cual 23 altos gerentes reportan ante él. Cerca de su oficina, el salón de conferencias ejecutivo E ha sido equipado con 23 micrófonos y equipos de videoconferencia para que los ejecutivos de Chrysler puedan reunirse con sus colegas en Italia, afirman fuentes al tanto.

Chrysler y Fiat realizan videoconferencias varias veces por semana y Marchionne ha dejado en claro que los más altos gerentes deber estar presentes. “O estás allí o te sumas por teléfono, pero no debes faltar a ninguna de estas reuniones”, afirmó una persona cercana a la gerencia de Chrysler.

Puesto que la supervivencia de Chrysler dista de estar garantizada, Marchionne también les ha dicho a los más altos ejecutivos que estén preparados para pasar en la oficina la mayoría de los sábados y domingos en el futuro cercano, agregó la fuente.

Aunque Nardelli tenía fama de ser un gerente exigente, los empleados de Chrysler afirman que la atmósfera ha cambiado bajo la gestión de Marchionne. Por un lado, los gerentes y trabajadores perciben que Fiat está comprometido a una sociedad a largo plazo con Chrysler. Nardelli, en cambio, fue traído por Cerberus Capital Magement LP, y muchos empleados dudaban de que la firma de capital privado planeara quedarse con la empresa por mucho tiempo.

Una señal del compromiso de Fiat es la intención de Marchionne de comenzar la producción del Fiat 500 subcompacto y otros autos pequeños en las plantas de Chrysler en EE.UU., posiblemente dentro de los próximos dos años, según proveedores.

Varios proveedores italianos ya han comenzado a considerar establecer o expandir operaciones en Michigan para proveer partes para los modelos de Fiat que se fabricarán allí.

Incluso antes de que la alianza fuera definitiva, Fiat comenzó trabajos de pruebas preliminares para que sus modelos cumplieran con los requisitos de seguridad de EE.UU., afirmó Massimo Denipoti, socio de Venture USA, una consultora italiana que tiene oficinas en Michigan.

Fuente: La Nación (19/06/09)