Juan Cozzuol asumió la presidencia de la asociación que agrupa a los autopartistas (AFAC)  a fines del año pasado con el estallido a pleno de la crisis económica mundial. Hoy, empresas como Mahle o Basso son noticia por encontrarse en problemas.

Un sector con datos curiosos. Está negociando aumento salarial mientras recibe subsidios del Estado para pagar sueldos y evitar despidos. Esos subsidios son mínimos teniendo en cuenta la deuda que el Estado tiene con las empresas por reintegro de IVA. Éste es el diálogo mantenido con este diario:

Periodista: ¿En qué estado está la negociación salarial con el gremio?

Juan Cozzuol: De los afiliados a AFAC, el 80% pertenece a UOM y estamos negociando paritarias. La UOM pide una suba del 22% y se está manejando una suma fija no remunerativa. Estamos definiendo el período que abarque ese pago.

P.: ¿Cómo hace un sector con empresas en problemas como Basso y Mahle para negociar suba de salarios en medio de la crisis?

J.C.: Hay distintos tipos de compañías: las que están destinadas al mercado local, otras volcadas a la exportación y el resto, para el mercado de los repuestos. La situación es distinta para cada empresa. Lo que hay es una posición de los gremios de sostener el poder adquisitivo. Entonces tenemos situaciones muy particulares de empresas que están recibiendo un subsidio del Estado para pagar los sueldos, pero están negociando aumento en paritarias.

P.: ¿Esta situación es sostenible?

J.C.: Una empresa que no genere ingreso, que no sea rentable, no es sustentable en el tiempo. Si no se reestructura, si no se ajusta al nivel real que necesita para atender la demanda, la empresa no se puede sostener. De todas maneras, nosotros evaluamos de manera positiva que se tomen medidas que traten de atenuar la crisis.

P.: ¿Alcanzan esas medidas?

J.C.: No, por supuesto que no alcanzan. Mucho menos con este contexto de crisis que tenemos que obligó a redefinir todo el negocio. Incluso, ya no depende de las decisiones locales ni del Gobierno, sino de las decisiones globales de las automotrices. Por eso apoyamos el gesto del Gobierno con sus iniciativas, pero es obvio que necesitamos medidas de fondo. Que la clase política acuerde medidas a largo plazo.

P.: La experiencia del país muestra que es difícil que existan esos acuerdos políticos.

J.C.: Sin ninguna duda. Pero nuestra gran preocupación es que sin esas políticas de Estado vamos camino a ser una variable de ajuste de la producción brasileña. Brasil tiene el mercado más grande y el mayor desarrollo industrial de la región. A nosotros nos queda asociarnos inteligentemente a partir de políticas de Estado propias. Cuando uno se limita a ser una variable de ajuste, el futuro se vuelve incierto.

P.: ¿Cómo está hoy el flujo del intercambio comercial con Brasil?

J.C.: La balanza comercial de autopartes es deficitaria mientras que la de autos está dentro de márgenes lógicos. Esto quiere decir que no mejora la integración de autopartes nacionales.

P.: Se profundiza la brasildependencia.

J.C.: Es cierto. Hoy estamos en ese sentido. Es una situación difícil.

P.: ¿La devaluación del peso en los últimos meses alivió un poco la situación de los autopartistas que exportan?

J.C.: Nunca estuvimos particularmente preocupados por el valor del dólar. Lo que queremos es un dólar armonizado con la región. Para nosotros es muy grave tener una asimetría cambiaria con Brasil. Por eso no hablamos de un valor definido. Y esa relación actualmente está bastante equilibrada. No pedimos una devaluación sin sentido. De qué sirve que devalúen el porcentaje que sea si después no nos pagan los reintegros a las exportaciones.

P.: ¿Hay mucha demora en el pago?

J.C.: Está bastante demorado. No sólo reintegros. También saldo técnico de IVA, saldo de IVA exportador, saldo a favor de Ganancias. Si sumamos todos esos temas estamos hablando de una deuda por parte del Estado de $ 430 millones.

P.: ¿Cuál es el monto que el Gobierno les paga para subsidiar los salarios?

J.C.: Las empresas afectadas a ese programa serán unas 20. Estamos hablando de aproximadamente $ 18 millones en materia de subsidios en el semestre.

P.: ¿Es decir que en la época de bonanza el Gobierno tomó $ 430 millones de lo que exportaban y ahora les devuelve $ 18 millones para que puedan pagar salarios y no despedir?

J.C.: Es así. Para nosotros sería mucho más importante cobrar puntualmente los reintegros.

Fuente: Ambito Financiero (Entrevista de Horacio Alonso) (19/06/09)