Solucionadas con acuerdos transitorios o, directamente, postergadas para la segunda mitad del año, las negociaciones salariales, además de inflación, incluirán una variable que, hasta ahora, no estaba en juego: el desempleo.

En pocos días, los gremios volverán a abrir el juego de paritarias. Esta vez, con menos margen de negociación que en las anteriores ediciones. La elite empresaria afirma que no habrá espacio para aumentos superiores al 15 por ciento, el número en el que, se estima, cerrará la inflación no oficial en 2009. ¿Incidirán las elecciones? El timing lo marcará la actividad económica y no cómo salga parado el matrimonio K, aclaran.

“Los gremios no comen vidrio y saben hasta dónde apretar”, opina el presidente de una autopartista. El año arrancó con pretensiones de subas del 30 por ciento, en negociaciones que, entre idas y vueltas, se cerraron en sumas fijas no remunerativas, “puentes de plata” con el que se aseguraron una especie de “paz social transitoria”, en un escenario en el que las elecciones anticipadas tomó mal parados a todos: nadie había definido su juego.

“Igual, hubo sectores, como la pesca y los petroleros, en los que se negociaron procedimientos de crisis con rebaja de salarios o achicamientos”, aclara el abogado laboralista Julián de Diego. Así, mientras las empresas tiraron de la soga por el menor monto posible, los sindicatos se aseguraron “algo”, ante la expectativa de un segundo semestre peor que el primero, que arrastró parte de las bondades que generó crecer al 8 por ciento anual.

De todas formas, congelamiento de vacantes, cancelación de contrataciones, el reemplazo de despidos por suspensiones y el rediseño de las jornadas y los turnos laborales para repartir las diezmadas horas de actividad fueron una constante en los primeros meses del año. A lo que se sumó el guiño oficial que significó el plan de Recuperación Productiva (REPRO), administrado por el Ministerio de Trabajo. Una forma de subsidiar salarios ($ 600 por puesto), en una macro en la que el aumento del gasto comienza a erosionar los números fiscales. En definitiva, la mayoría de los gremios hicieron acuerdos por seis meses para “tirar” en una atmósfera en la que los empresarios empiezan a “fatigarse”.

“Por primera vez, utilizaron a los medios de comunicación para negociar”, agrega un director de Recursos Humanos. “El margen cayó más de tres puntos y me paran la fábrica. Estamos en estanflación y lo que me quita el sueño es que no sé dónde terminará” , comenta el CEO de una compañía de alimentos, sector que enfrenta uno de los gremios más exigentes, con reclamos del 25 por ciento. “Muchas PyMES no pueden pagar ni el 10”, gráfica el mismo ejecutivo, quien trabaja en uno de los players más grandes del sector.

“¿Sobre qué rentabilidad hablan? En algunos casos, supera al 50 por ciento”, contrapone Héctor Recalde, diputado y asesor laboral de la CGT. “No hay despidos masivos. Además, la inflación no se dio por aumento salarial sino por ganancias. Una vez que acumulan, a los empresarios hay que operarlos para que larguen”, agrega el abogado, quien trabaja en la modificación del impuesto a las Ganancias, una especie de fondo empresario anti-crisis. “Es la mejor publicidad para atraer inversiones: demuestra que, en el país, hay empresas con rentabilidades superiores al 20 por ciento mientras que, en los Estados Unidos, el promedio es de 8 por ciento y en Alemania, de 3”, agrega.

Entonces, ¿cuál es el escenario laboral para el día después} “Los gremios son más inteligentes de lo que uno cree. Conocen los límites”, confían en el mercado. Pero no todos coinciden con ese speach. “Esto es como la gripe porcina: nadie tomó conciencia hasta que tuvimos 70 casos”, compara un ejecutivo. “Cuando a los empresarios y sindicalistas no los une el amor, lo hace el espanto y hay un límite: mantener las fuentes de trabajo. A las compañías, les costó mucho dinero recuperar a la gente que despidieron en 2001 y todos aprendieron”, es optimista Juan Manuel Arias, socio del estudio laboralista Rodríguez Mancini & Arias.

“La historia demuestra la ductilidad del movimiento sindical aunque dependerá de los sectores. Es distinto el agroalimentario o el automotor que otros con un consumo relativamente asegurado, como los vinculados a servicios públicos o educación”, aclara Carlos Aldao Zapiola, presidente de Carlos Aldao Zapiola Estudios Estratégicos Laborales.

Otro punto clave es que, esta vez, la crisis no le pega a todos igual. Por ello, la sensación térmica no es fuerte. Pero su prolongación provocará ese sentimiento, analiza un CEO. “Es que lo que, para una gran compañía, es un impacto negativo, para una PyME es terminal y son ellas las que generan el 50 por ciento del empleo del país”, agrega Esteban Juanche, del estudio Ramírez Bosco y Asociados.

Así las cosas, para el próximo semestre, será difícil evitar alguna disminución de la ocupación, incluso, si los aumentos de remuneraciones que se acuerden estuvieran por debajo de los ofrecidos por las empresas. Según una encuesta de SEL Consultores, el 14 por ciento de las compañías prevé recortes en sus dotaciones. Subiría al 17, con un incremento del 15 por ciento en los sueldos. Además, la situación creada por las sumas no remunerativas significaría, en algunos casos, aumentar 8 a 9 por ciento el costo laboral para las empresas, sin que los trabajadores vean por ese hecho una mejora en sus bolsillos, según datos de FIEL. “Si quieren, que sigan con los paros. En épocas de vacas gordas, significan grandes pérdidas de dinero. Ahora, no y, encima, la jomada no se paga”, desafía un empresario desbordado por la presión sindical. “Hoy, priorizan el sueldo. Hay que ver si, en el segundo semestre, no será mejor priorizar el empleo”, analiza el economista Aldo Abram.

Las estimaciones privadas indican que, en 2009, la desocupación variará entre el 10 y el 12 por ciento de la población económicamente activa, alrededor de 300.000 a 650.000 nuevos desocupados. “Los despidos están en la orilla”, gráfica el economista Eduardo Curia. “Hay que plantear una política salarial de recuperación que respete criterios de productividad. Si no, se termina en una puja despiadada de precios y salarios. Cuando los empresarios aumentan, son cómplices de la puja y, a la vez, prisioneros del juego”, amplía.

En los últimos años, los sindicatos respiraron en la nuca de las empresas a través de pequeños vericuetos. Hay casos en los que beneficios como el auto y el celular se exigen como parte de la indemnización. También, hubo fallos judiciales que extendieron la estabilidad sindical a empleados no electos.”Se extrapolan situaciones en perjuicio de las empresas”, explica Juanche. Otro tema en la agenda corporate es el solapamiento y su consecuencia: la sindicalización de mandos medios.

A las cúpulas gremiales también les espera un segundo semestre “movido” con algunos quiebres internos, como los problemas de encuadramiento. Por ejemplo, en el sur, los trabajadores ya apoyan a caudillos locales, quienes ignoran a los caciques de Buenos Aires.”Ese enfrentamiento utilizará a las empresas como campo de batalla”, comenta Arias.

Hugo Moyano ya padece diferencias. No todos los gremios comparten el entusiasmo con el que el camionero respalda al Gobierno. Una situación que, por ejemplo, aprovecha el disidente Luis Barrio-nuevo, fortalecido por el fallo de la Corte que declaró la inconstitucionalidad de la ley de Asociaciones Sindicales (establece que, para ejercer representación, los delegados deben estar afiliados a la asociación sindical) porque afecta la libertad de agremiación de las personas. El “tufillo” es que Moyano “está en el tobogán”, desliza un negociador del sector gremial. Un posible debilitamiento del Gobierno en las urnas conllevará a un reordenamiento de los sindicatos, que, en una mesa de consenso, diálogo y gobernabilidad, presionarán al matrimonio K para que no se aleje del Gobierno.

“Ningún peronista dejará el poder”, es su leit motiv. En ese caso, ganarían mayor protagonismo los “gordos más moderados” de la línea de Carlos West Ocampo (sanidad), Armando Cavalieri (comercio), Héctor Daer (sanidad) o el mismo Antonio Caló (metalúrgicos), cada día, un pasito más lejos de Cristina.”Son hombres que vienen de una sequía importante de poder. Tampoco serán fáciles”, concluyen quienes se sentarán del lado corporativo en las venideras mesas.

La pulseada

» Estatales: aumento del 15 por ciento, que se cumplirá en dos etapas: 8 en junio y 7 en agosto.

» Bancarios: 19 por ciento, retroactiva a partir de los salarios de marzo. La negociación se cerró hasta el 31 de diciembre.

» UOCRA: 15 por ciento, en dos etapas:” junio (9) y octubre (6). Además, recibirán por única vez, $ 150 ó $ 200, según la zona, no remunerativos.

» Industria del calzado: 10 por ciento, no remunerativo mensual de marzo a agosto.

» UTA: $300 (13 por ciento) no remunerativos, hasta agosto.

» Luz y Fuerza: $ 666 no remunerativos  mensuales, hasta agosto.

» Smata: pago mensual de $ 250 a $ 300 hasta septiembre. GM y Toyota pagaron a cada trabajador $ 1200. En julio, reabrirán negociaciones.

» Sindicato de aguas gaseosas: suba anual del 30 por ciento.

» Telefónicos: $800, suma fija ($ 500 en marzo y $300 en mayo).

» Comercio: $300 no remunerativos mensuales hasta octubre.                                   

» Empleados de la enseñanza Privada: incremento de 23,5 por ciento. Desde marzo, el básico es de $ 1863.

» Sindicato del vidrio: gratificación extraordinaria de $ 500. Se pagó en diciembre y enero.

» Asociación del Personal Jerárquico de Gas (con TGN): 15,5 por ciento de incremento, más $ 2000 de suma fija.

» Sindicato único de trabajadores del espectáculo público (cines): 20%, más 5 por ciento no remunerativo.

Fuente: Revista Fortuna (12/06/09)