Con caídas en las ventas del 77,5% en cosechadoras y del 66% en tractores, en los primeros cinco meses del año, y una proyección anual de facturación que no llegaría a los u$s 600 millones (contra los u$s 850 millones del año pasado y los u$s 1.500 millones del 2007), la industria de la maquinaria agrícola va camino a repetir la crítica performance de 2002, el año más bajo en ventas de la última década.

La preocupación es inocultable, en especial en muchas localidades del interior, básicamente de Córdoba y Santa Fe, donde se concentra esta industria, ya que la vida de la comunidad gira alrededor de «la fábrica» y, aunque es un secreto a voces que desde el Gobierno central se están subsidiando salarios de las empresas más comprometidas para frenar despidos, no es menos cierto que los montos de los aportes distan mucho del nivel de los sueldos que percibía la mayoría de los operarios entrenados. Además, nadie está demasiado seguro de cuánto puede durar este frágil equilibrio.

Simultáneamente, las empresas cuentan con no menos de $ 500 millones en «crédito» por los bonos de compensación del 14% fijado por el Decreto 379/03 (alrededor de $ 200 millones), y otros $ 300 millones de IVA técnico, en ambos casos, suma acumulada en los 6-7 meses de atraso que llevan estos pagos. A esto se suman otras quitas que se fueron agregando, como la aplicación de gastos de comercialización, Ingresos Brutos sobre los planes canje, etc. De ahí que algunos sostengan que no sería tan necesario el apoyo oficial, en tanto y en cuanto el Gobierno devolviera en tiempo y forma lo que adeuda.

Las razones

La caída en las ventas que se viene produciendo desde el año pasado responde básicamente a cuatro razones: el enfrentamiento con el Gobierno por las retenciones móviles, que comenzó en marzo de 2008; la crisis económica internacional de mediados del año pasado (que bajó significativamente los precios de los principales productos que exporta la Argentina, que provienen del campo); las decisiones imprevistas en materia de restricciones a las exportaciones del campo que, en algunos casos, implican directamente el cierre de las operaciones; y la sequía que golpeó la campaña pasada, que ya afecta también al trigo 09/10 y que amenaza con prolongarse hasta bien avanzada la próxima primavera, lo que también incidiría sobre la siembra de los granos gruesos.

El golpe que significaron estos factores sobre las empresas de maquinaria se potenció con el efecto que, lógicamente, también tuvieron sobre sus clientes, es decir, los productores, todo lo cual determinó el abrupto corte de la tendencia al crecimiento que venía mostrando el sector y que había determinado, incluso, no sólo la iniciación de operaciones de exportación de máquinas (cuyo disparador principal fueron los negocios con Venezuela), sino la ampliación de las ventas a alrededor de 35-40 nuevos destinos.

Esta situación es generalizada y homogénea para el sector como conjunto, desde las 200 fábricas formales, consideradas «terminales», hasta las 500 restantes pymes o, simplemente, talleres que constituyen el actual universo de la maquinaria agrícola, algunas como autopartistas y otras para producto final, en algunas de las más de 70 máquinas e implementos que se elaboran actualmente en el país.

Esta heterogeneidad fue la que facilitó la gran adaptación y el crecimiento que mostró el sector desde mediados de los 90, y que le permitió sortear los altibajos que se vienen alternando cada 4-5 años.

Capacidad ociosa

Con el 70%-80% de capacidad ociosa instalada, sólo están creciendo «los que trabajan para fabricar implementos para los chorizos», señaló un industrial, en referencia a las picadoras, embutidoras, etc., con las que los productores almacenan parte de la cosecha en los silos-bolsa.

También la parte de repuestos se mueve bastante, en proporción directamente inversa a la cantidad de operaciones con maquinaria nueva. El que no puede renovar, al menos reacondiciona.

Esto no alcanza para sostener al centenar de metalmecánicas y a los más de 100.000 empleados y obreros que involucra esta cadena. De ahí la afanosa búsqueda de alternativas que permitan paliar, aunque sea parcialmente, la situación, básicamente recomponiendo ventas. Sin embargo, ni los viejos ni los nuevos esquemas están dando resultado, y por distintas razones. Por caso, se comenta que los créditos del Banco Nación, a 5 años, con cobertura del 80% de la inversión y a tasa fija del 8% son muy buenos, pero sólo se habrían hecho hasta ahora unas 200 operaciones por alrededor de $ 100 millones. Tal vez las exigencias, que implican que la fábrica de maquinaria se «compromete» a no echar a nadie, entre otras cosas, le estén restando posibilidades.

Algo similar estaría ocurriendo con plata de la ANSES al 11% por el 70% del monto de la operación, que se les está ofreciendo a estas empresas. Sin embargo, el fabricante pasa a ser «codeudor», junto con el tomador.

Tampoco los otrora exitosos planes canje están teniendo resultados. Se lo atribuye a la caída de la cosecha (hay menos granos), aunque también se menciona el enrarecimiento que se produjo en la operatoria comercial con estos productos, la irrupción del impuesto a los Ingresos Brutos en este tipo de operaciones, etc., como causantes del escaso entusiasmo.

Así, las opciones hasta ahora se limitan a lo mencionado, y algo de financiación propia de las empresas (las que no quieren comprometerse formalmente con el Gobierno), pero que no excede los seis meses.

De tal forma, las expectativas de los industriales se asientan hoy en tres únicos factores: que el Gobierno les dé una respuesta positiva a la realización de operaciones con granos tomados al 100% de su valor (o sea, sin retenciones); a que el clima mejore en forma significativa; y, fundamentalmente, a que haya un cambio de humor entre los productores. Ninguna de estas opciones parece cerca de cumplirse.

LOS NUMEROS DEL SECTOR

» 360 Fábricas terminales

» 340 Autopartistas

» 45.000 Empleados directos

» 110.000 Empleados en toda la cadena

» 72 Máquinas e implementos

» 35/40 Destinos de exportaciones

 

FACTURACION

Millones de u$s

2007               1.500

2008                   850

2009                   550 (estimado)

Fuente: Ambito Financiero (12/06/09)