La Corte Suprema de Estados Unidos dejó el lunes en suspenso la venta de Chrysler LLC a Fiat SpA mientras decide si dará lugar a una apelación.

La decisión, anunciada en una orden de una oración redactada por la jueza Ruth Bader Ginsburg, significa que el destino de Chrysler y de la histórica reestructuración de la industria automotriz estadounidense por parte del gobierno de Barack Obama quedarán en el aire al menos por otro día.

La corte podría anunciar una decisión hoy, si bien no dio ninguna indicación sobre sus próximos pasos. Si rechaza la apelación presentada por un grupo de fondos de pensiones del estado de Indiana, Chrysler quedaría libre para ultimar los detalles de su venta y saldría de la bancarrota. Si da lugar a la apelación y el acuerdo queda en suspenso durante semanas o meses, el rescate de Chrysler corre el riesgo de colapsar, poniendo en peligro miles de empleos en EE.UU. Fiat puede abandonar el pacto después del 15 de junio.

“No hay un plan de contingencia”, afirmó una fuente al tanto de la reestructuración de Chrysler. “Es Fiat o liquidar la empresa”. Tanto Fiat como Chrysler declinaron comentar al respecto.

La intervención de la Corte Suprema también altera la ambiciosa apuesta del gobierno de hacer que Chrysler y General Motors Corp. se declaren en bancarrota para reestructurar sus pasivos. Siguiendo el consejo del Departamento del Tesoro, Chrysler se acogió a la bancarrota el 30 de abril. GM lo hizo el 1 de junio.

La orden de la jueza Ginsburg sorprendió al gobierno, que estaba convencido de que Chrysler iba a pasar sin sobresaltos por la corte de bancarrota. Al anunciar la bancarrota de GM la semana pasada, Obama mencionó el rápido paso de Chrysler por la bancarrota como un motivo para ser optimista y una señal de que el caso mucho más complejo de GM también podría avanzar sin grandes inconvenientes.

La decisión de la Corte Suprema deja la bancarrota de Chrysler en un limbo legal.

El máximo tribunal estadounidense no especificó cuánto tiempo estará en vigencia el aplazamiento o cuánto llevaría revisar las peticiones de los acreedores disidentes. Tanto Chrysler como el gobierno de EE.UU. presentaron largas refutaciones durante el fin de semana.

La decisión podría sugerir que la Corte Suprema quiere ganar tiempo para estudiar con más detenimiento las cuestiones legales que presenta el caso. Al emitir el aplazamiento, la jueza Ginsburg simplemente podría haber buscado compartir el caso con sus colegas para ver si la corte en su conjunto consideraba que la apelación tocaba temas lo suficientemente significativos como para obtener una audiencia plena.

La corte a veces emite este tipo de aplazamientos, a menudo relacionados con casos de pena de muerte. Rara vez ordena revisiones de emergencia completas, como piden los acreedores de Chrysler.

De todos modos, la medida constituye una victoria para los fondos de pensiones de Indiana y su abogado, Thomas Lauria, quien ha luchado contra la reorganización de Chrysler durante casi dos meses, inicialmente representando un grupo de prestamistas que se oponían a las condiciones del acuerdo. Lauria ahora negocia con un gran grupo de tenedores de bonos de GM sobre la posibilidad de presentar un desafío legal a la bancarrota de GM.

Los fondos de pensión de Indiana sostienen que la venta de Chrysler es inconstitucional porque pone los derechos de acreedores menores por encima de los derechos de acreedores más importantes. Los fondos también afirman que el Departamento del Tesoro de EE.UU. excedió la autoridad que le otorgó el Congreso bajo el Programa de Alivio de Activos en Problemas, TARP, al financiar la reestructuración de Chrysler.

Según documentos enviados por la automotriz a la Corte Suprema, los fondos de pensiones de Indiana sólo perderán US$ 5 millones bajo los términos de la compra de Chrysler por parte de Fiat. Los fondos compraron US$ 17 millones en deuda de Chrysler y recibirían US$12,2 millones luego de que se complete la transacción, afirmó la automotriz.

Los fondos de pensiones, según su propia presentación, estimaron sus pérdidas en “millones de dólares”.

La orden de la jueza Ginsburg no dio pistas sobre la fecha en que podría ser levantado el aplazamiento. Sólo decía que la transacción está en suspenso “en espera de una orden posterior”.

Debido a que la jueza no relacionó el caso también a una apelación de rutina que los oponentes podrían presentar por separado, más adelante, parece que ella misma podría levantar el aplazamiento cuando quiera.

“No hay otro interesado en los activos de Chrysler”, afirmó la empresa en un comunicado legal ante la corte. “La única otra alternativa viable para Chrysler es continuar con una liquidación que no arrojará más de US$ 800 millones para todos los involucrados”.

Fiat ya estaba haciendo los preparativos para trasladar a un equipo de ejecutivos a Michigan para ayudar a gestionar Chrysler, dicen fuentes cercanas. Fiat acaba de contratar a una firma de bienes raíces para acelerar el proceso, agrega la fuente.

Fuente: La Nación (09/06/09)