El gobierno adquirirá el 72,5% de la empresa a cambio de otros US$ 30.000 millones

En un hecho sin precedente, General Motors, el mayor fabricante de automóviles de Estados Unidos y uno de los símbolos de la industria del país, se someterá hoy a la protección de la ley de quiebras como primer paso para reestructurar la empresa, que, en la práctica, pasará a manos del gobierno.

Será la cuarta entre las mayores bancarrotas en la historia del país y la más importante en el sector industrial. Tendrá lugar apenas un mes después de que uno de sus competidores de GM, Chrysler, hiciera un anuncio similar. El presidente de General Motors (GM), Fritz Henderson, será el encargado de hacer el anuncio, antes de la apertura de los mercados. Poco después, el presidente Barack Obama dará un discurso para explicar los próximos pasos de la empresa.

En los últimos meses, GM, que desde 2005 tuvo pérdidas por más de 90.000 millones de dólares, había logrado sobrevivir financieramente gracias a casi 20.000 millones de dólares de ayuda gubernamental. Pero, para seguir operando, necesita de otros 30.000 millones de dólares más, que el gobierno está dispuesto a otorgarle a cambio del control de más de dos tercios de la compañía.

El anuncio de Henderson tendrá lugar en Nueva York, la misma ciudad en la que se sitúa el Tribunal de Quiebras donde los abogados de GM presentarán los documentos de la suspensión de pagos del gigante estadounidense, cuyas acciones, el viernes pasado, cerraron a menos de un dólar en Wall Street por primera vez desde 1933.

Se espera, además, que durante una conferencia de prensa Henderson anuncie nuevos despidos y revele las 14 plantas que GM cerrará antes de fines de 2010.

El anuncio vendrá pocas horas después de conocerse que los acreedores en poder del 54% de la deuda obligatoria del grupo aprobaron el plan del Departamento del Tesoro para la reestructuración de GM, lo que facilitará la reorganización del fabricante de automóviles después de que solicite la protección del Capítulo 11 de la ley de quiebras. Así lo informó el vocero de la comisión ad hocde acreedores, Elliot Sloane, que precisó que ese 54% involucra a 975 instituciones.

En un principio, el Departamento del Tesoro y GM habían ofrecido un 10% de la nueva empresa a cambio de la eliminación de por lo menos el 90% de los 27.200 millones de dólares de deuda, pero la propuesta fue rechazada por los tenedores de bonos, que la consideraban insuficiente. El jueves, sin embargo, GM reveló que el gobierno había mejorado la propuesta, al ofrecer hasta un 25% de la nueva GM a los acreedores.

Se prevé que GM planteará hoy al Tribunal de Quiebras un proceso rápido, similar al de Chrysler, durante el cual el gobierno estadounidense comprará los activos rentables y proporcionará 30.100 millones de dólares para que la empresa siga funcionando. Los activos adquiridos por el gobierno serán la base de la nueva GM, cuyo capital quedará repartido entre el Departamento del Tesoro (con un 72,5%), el sindicato United Auto Workers (17,5%) y los acreedores (10%), que tendrán la garantía de poder adquirir luego con facilidades hasta un 25%de las acciones.

A fines del año pasado, GM, con asiento en Detroit, tenía 244.000 empleados en todo el mundo, la mitad de ellos en Estados Unidos, y fabricaba más de 20.000 autos por día. Pero, según especialistas del sector, varios errores cometidos en los últimos años condujeron a la actual declinación de la gigante automotriz, que el año pasado perdió su puesto de número uno del mundo ante la japonesa Toyota.

“Uno de los principales errores de GM fue mantener una estructura de costos fijos muy pesada, vinculada a prestaciones sociales generosas”, opinó el profesor de la Universidad de Pensilvania Terence Way. “La relación precio-calidad de los modelos de GM, además, perdió terreno ante la oferta más atractiva de Toyota, Honda y Nissan”, agregó Way.

“GM jamás ajustó su número de concesionarios, de fábricas y de empleados a la caída de sus ingresos y de sus ventas”, afirmó, por su parte, otro especialista, que diagnosticó que la empresa “debería haber atacado sus problemas mucho más temprano”.

Aunque esperada, la noticia de la convocatoria de acreedores de GM sacudió al país. “Las palabras «GM en bancarrota» dejan a muchos ciudadanos de mi generación en estado de conmoción”, dijo ayer el escritor P. J. O´Rourke, en un artículo en The Wall Street Journal. “Es un momento muy triste para nuestro país”, opinó, por su parte, el ex precandidato presidencial republicano Mitt Romney. El jefe de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, calificó el rescate de las automotrices de “grueso error”, y dijo que el gobierno esperó demasiado para exigir que ambas empresas se declararan en convocatoria.

Hoy, por otro lado, se espera que el juez de quiebras Arthur González autorice la venta de los activos rentables de Chrysler a Fiat, lo que marcará el inicio de la salida de la bancarrota del tercer fabricante estadounidense de automóviles, que se declaró en convocatoria el 30 de abril.

Fuente: La Nación (01/06/09)