Fiat liga con Chrysler y Opel; Audi flirtea con BMW y Mercedes, BMW le tira los tejos a Peugeot-Citroën, y Porsche y Volkswagen se lían contra la voluntad de sus familias. La autofusión está en marcha.

La industria del automóvil pierde peso y ninguno de los diez grandes grupos fabricantes quiere quedarse al margen de la oleada de fusiones y acuerdos para sobrevivir en un sector que, en el último año, ha dejado de vender cerca de tres millones de coches en Europa y que si aún respira es en buena medida gracias a las políticas de ayudas directas para incentivar la compra de coches que ya están aplicando desde principios de año catorce países, entre los que no está España.

Pero las bonificaciones son solo un parche para una acrtividad lastrada por los costes y la sobrecapacidad de producción. «Seguiremos teniendo una importante industria del automóvil, pero dudo mucho de que podamos volver a cifras de producción de más de tres millones de vehículos al año, como las que registramos en el 2007», afirma Luis Valero, director general de Anfac (Asociación Nacional de Fabricantes de Coches).

El exceso de producción instalada y un mercado a la baja obligan al sector a someterse a un nuevo proceso de concentración del que parece peligroso quedarse fuera.

Respiración asistida

Bruselas, consciente de la difícil situación por la que atraviesa la automoción, comienza a pensar en las consecuencias de la crisis. El comisario europeo de Industria, Günter Verheugen, ha advertido recientemente de que las perspectivas del sector son cuanto menos «severas». «No existen garantías de que todos los principales fabricantes europeos sobrevivan a la crisis», dijo Verheugen, consciente de que el sector automovilístico se ve aquejado por «la crisis de demanda y un exceso de capacidad productiva».

Un industria plagada de ingenieros tendría que idear alguna forma de salir de la crisis, además de vampirizar a las Administraciones con planes de rescate millonarios y, como ya hiciera en momentos difíciles anteriores, ha vuelto a apostar por la concentración.

¿Cuántos fabricantes de coches quedarán en el mundo a la vuelta de un par de años?

En la última feria de automóviles celebrada en Ginebra, Sergio Marchionne, presidente de la resucitada empresa italiana de automóviles Fiat, avanzó un proceso de consolidación en el sector y subrayó que, al final (no habló de plazos), quedarán cinco grandes: «un gigante estadounidense, dos europeos, uno francojaponés y otro más en Asia», dijo. Respecto a los dos europeos, se atrevió a adelantar, sin dar más detalles, que «uno será un productor de volumen y el otro de premium». Según Marchionne, cada uno de los grupos globales del futuro deberá de producir al menos seis millones de coches al año.

Un nuevo mapa

Con este pronóstico del patrón de la Fiat, los gurús del sector se atreven a dibujar un hipotético mapa de la industria del automóvil que sitúa el primer gigante en EE.UU. como resultado de la unión de Ford, GM y Chrysler, al amparo de la Administración estadounidense.

El puzle en Europa también empieza a encajar. El gran grupo de Volkswagen será uno de los supervivientes. El otro gigante europeo estaría liderado por BMW y Daimler (Mercedes-Benz), que ya ha planteado colaboraciones. A ellos se unirían PSA (ha desarrollado motores de gasolina de baja cilindrada y turbo con BMW) y Fiat que sumaría poder tras hacerse con Opel, filial europea de General Motors. Las asiáticas conformarían uno o dos grupos, liderados por Tata y Toyota, respectivamente.

Fuente: La voz de Galicia (España) (08/05/09)