Luego de varias semanas de negociaciones, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y los líderes demócratas del Congreso alcanzaron finalmente ayer un acuerdo sobre un proyecto de ley que busca incentivar la venta de vehículos, que ha sufrido su peor caída en cerca de 30 años.

La ley, denominada “dinero por chatarra”, autoriza un plan de un año en el que se ofrecería a los consumidores cupones de hasta u$s 4.500 para que se deshagan de vehículos viejos que consumen mucho combustible y compren modelos de mayor eficiencia. La norma ahora deberá ser aprobada por ambas cámaras del Congreso, algo que se da por descontado luego del consenso alcanzado ayer con la Casa Blanca.

El acuerdo puso fin así a una serie de negociaciones entre legisladores de estados con fuerte industria automovilística, que buscan optimizar la venta de vehículos, y los legisladores que promueven el uso de vehículos más eficientes. La meta es incentivar la compra de 1 millón de vehículos nuevos en los próximos doce meses.

El propio Obama discutió ayer por la mañana los pormenores del proyecto de ley con los demócratas del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes.

El “plan canje” también se ofrecería a los dueños de camionetas y vehículos todoterreno, y para los de camiones de carga fabricados en 2001 o en años anteriores. “La idea es sacar de las autopistas los autos chatarra que atentan contra el medioambiente”, explicó un legislador demócrata. Países como Alemania y Reino Unido han tomado medidas similares.

Confianza del consumidor

La ley “chatarra por dinero” tiene lugar en momentos en que la demanda de los consumidores estadounidenses continúa débil, afectada por las expectativas de lo que pueda ocurrir de aquí en más con la crisis económica.

Según un informe elaborado por América’s Research Group, un 52% de los consumidores estadounidenses no cree que lo peor de la crisis haya quedado atrás. “Los consumidores aún sienten que la crisis no tocó fondo y de ninguna forma están saliendo de allí”, dijo Britt Beemer, jefe de la consultora.

La incertidumbre se refleja claramente en el comportamiento del gasto, precisó.

Según el informe, la mayoría de los consumidores aún se fijan más en el precio cuando compran comida que hace un año y casi un tercio usó sus devoluciones de impuestos para pagar deudas. En tanto, sólo el 24,2% de los consumidores dijo que sentía tener dinero “extra” en sus bolsillos gracias a los paquetes de estímulo del gobierno.

Fuente: Cronista (06/05/09)