La autopartista Taranto sería el comprador de la fábrica que tiene la alemana Mahle en la ciudad de Rosario. El empresario Norberto Taranto -dueño de la fabricante de juntas y embragues que lleva su apellido- recibiría una fuerte ayuda oficial para concretar la operación, en la forma de un crédito blando del Banco Nación.

No es la primera vez que desde los despachos oficiales se acercan a quien fue sponsor de la camiseta de Independiente, el club de sus amores: ya lo habían hecho cuando hizo falta «rescatar» a la metalúrgica Paraná Metal. En esa oportunidad, Taranto dijo: «Gracias, pero no; gracias», y la firma con sede en la (también santafesina) Villa Constitución y que emplea a 800 personas terminó en manos del empresario Cristóbal López, uno de los más cercanos a Néstor Kirchner.

Para Taranto, comprar Paraná Metal habría sido un problema porque no es su sector; en cambio, Dana/Mahle (donde se fabrican aros de pistón) podría resultar complementaria de su negocio principal, la venta de juntas. Al menos, cuando el mercado automotor se recupere.

En la actualidad, Taranto tiene cuatro fábricas: una en Avellaneda (donde además funciona su administración), otra en Villa Elisa (en las afueras de La Plata) y dos en la provincia de San Juan; además tiene una distribuidora de juntas en Brasil, mercado en el que es uno de los líderes en esa área.

El Gobierno parece decidido a hacer que la operación sea lo más atractiva posible: al crédito blando del Nación le sumarían la entrega de la empresa limpia de toda deuda y, sobre todo, con todo su personal indemnizado por despido, algo que les exigen a los alemanes. Los ejecutivos de Mahle aceptarían pagar esas indemnizaciones a cambio de que el Gobierno les reconozca créditos fiscales por IVA y por IVA proveedores, que suman montos mucho más altos que lo que deberán desembolsar para compensar a quienes dejarán de ser sus empleados. No parece probable que el Gobierno acepte esta «contraprestación».

Desde el Ministerio de Producción también les habrían demandado a los alemanes que entreguen la planta como está, o sea, con todas sus máquinas adentro; los empresarios pretenderían que se les permita conservar esos equipos, que podrían reexportar a plantas propias en otras zonas del planeta, o reinstalar en Rafaela (ex Edival).

Desde que la firma alemana anunció su voluntad de dejar esa instalación en la que trabajan unos 500 operarios, el Gobierno está buscándole un comprador, con la sola intención de impedir el despido de ese personal. Hasta ahora, los intentos fueron infructuosos, en vista del estado crítico del sector automotor, que arrastra a sus proveedores autopartistas.

Mahle había adquirido Dana -la anterior dueña de la fábrica rosarina- a mediados de 2006; a fines de ese mismo año, le compró la firma Edival a Rubén Valsagna, el heredero de la familia fundadora y que, a su vez, había gradualmente concentrado el capital accionario de la firma, comprándoles las partes a sus hermanos. Las cosas en el mercado automotor no marcharon como estaba previsto, y los alemanes -embarcados en un plan de austeridad a escala global- decidieron reducir a la mitad su presencia en el mercado argentino.

Fuente: Ambito Financiero (06/05/09)