La visita a Berlín del Consejero Delegado de Fiat, Sergio Marchionne, no ha hecho sino aumentar la ansiedad de los trabajadores de Opel en Alemania. En el caso de que se materializaran los planes de compra de Opel por Fiat, el consorcio italiano no podrá mantener todas las fábricas de General Motors (GM), de la que Opel es filial, en Europa. Así lo afirmó el Ministro de Economía alemán, Karl Theodor zu Güttenberg, al término de su entrevista con el italiano.

Güttemberg repondía así, sin especificar, a la pregunta concreta sobre el futuro de la planta de General Motors en Figueruelas, donde trabajan 7.500 personas. Según el plan de Fiat, tres de las cuatro fábricas de Opel en Alemania, las de Bochum, Eisenach y Rüsselsheim, se podrían mantener. En capilla estaría la cuarta, la fábrica de Kaiserlautern, dijo el Ministro alemán, que se preguntó qué pasaría en el caso de unadescomposición de General Motors Europamediante la venta por separado de sus fábricas. El italiano dijo que su consorcio se quedaría Opel sin contraer deudas, y que su proyecto pasa por mantener la marca Opel. Marchione acudió a la capital alemana para exponer personalmente el plan de Fiat. 

Si estamos ante un plan económico viable y rentable, regido por consideraciones económicas y no políticas, no habría por qué temer por el cierre de Figueruelas, ha dicho el Presidente del Comité de empresa de dicha fábrica, José Juan Arceiz en declaraciones a Efe. “Espero que se trate de un proyecto económico y no político”, añadió.

El ambicioso plan de Fiat es hacerse con toda las marcas filiales de GM en Europa, Opel en Alemania, Vauxhall en Inglaterra y Saab en Suecia, reagrupar sus marcas italiana (Lancia y Alfa Romeo) y entrar en bolsa con todo ello, sumado al previsto 51% de Chrysler. Uno de los problemas es la falta detransparencia de las cuentas de General Motors. Fiat estima que serán necesarios entre 5.000 y 7.000 millones de euros para reflotar a GM en Europa. Según el plan Fiat, ese dinero debería reunirse mediante préstamos garantizados por los gobiernos europeos implicados en la situación. El Ministro caracterizó el planteamiento de Fiat de “interesante”, pero evitó pronunciarse diciendo que es necesario un análisis en profundidad.

General Motors tiene fábricas en España, Alemania, Polonia, Suecia, Inglaterra y Belgica. En Alemania, Opel responde de 25.000 puestos de trabajo directos, de los 55.600 que GM tiene en Europa. La compra por Fiat crearía el primer o segundo fabricante europeo de automóviles, rivalizando estrechamente con Volkswagen, y quizás el segundo del mundo por detrás de Toyota. En esa hipótesis, el consorcio de Turín se convertiría en el líder de un grupo con una capacidad de fabricación de entre seis y siete millones de coches al año. La compra de Opel sería “un matrimonio ideal desde el punto de vista industrial y de ingeniería”. Esa es la expresión que el italiano utiliza en una entrevista de prensa, en la que se estiman en 9.000 los puestos de trabajo que GM podría perder en Europa como consecuencia de la operación. 

Fiat y Chrysler ocupan sectores diferentes y complementarios del mercado automovilístico, mientras que Fiat y Opel presentan claras colisiones, tanto geográficas como en modelos pequeños en Europa. Esa es una de las razones del miedo de los sindicatos de Opel al escenario Fiat. 

“Las dos compañías tienen muy poco que aportarse mutuamente, pero mucho que restarse”, dice Armin Schmid, dirigente del poderoso sindicato metalúrgico alemán IG Metal y miembro del Consejo de Opel. Marchionne se reunió ayer también con el jefe del comité de empresa de Opel, Klaus Franz, y con el Ministro de exteriores y vicecanciller socialdemócrata en la coalición gobernante, Frank-Walter Steinmeier. Hasta el momento, ambos prefieren otro plan que implica a la compañía de accesorios “Magna”.

Más que un asunto industrial

El futuro de Opel es mucho más que una cuestión industrial en Alemania. Los 26.000 puestos de trabajo directos, y muchos miles más indirectos, asociados a las cuatro fábricas alemanas de este enfermo grave del sector nacional del automóvil, tienen un alto valor político. Especialmente cotejados con el calendario electoral. El 27 de septiembre hay elecciones generales en Alemania y los dos partidos de la actual coalición de gobierno, los cristianodemócratas de la CDU-CSU y los socialdemócratas del SPD, son conscientes del terreno que pisan. Los sindicatos y su mentor, el SPD, han visto hasta ahora con desconfianza el escenario de una compra de Opel por parte de Fiat. Les gusta mas el proyecto que presenta el fabricante de accesorios austriaco-canadiense Magna. “Opel no se fortalecerá sino que se debilitará y el dominio exterior sobre Opel no cambiará, sólo pasara de Detroit (sede de GM) a Turin”, la sede de Fiat, dice el jefe del sindicato IG Metal, Armin Schild. “Todavía no ha llegado el momento de las decisiones”, dice Steinmeier, el candidato socialdemócrata a la cancillería en las elecciones de septiembre.


Fuente: La Vanguardia (España) (05/05/09)