Sergio Marchionni, el exitoso consejero delegado de Fiat, tiene un sueño al que ha bautizado como «boda celestial» y que, si se hace realidad, podría convertir a su empresa en el mayor constructor de automóviles de Europa. Para concretarlo, el ejecutivo italiano llegó ayer a Berlín con el objetivo de convencer al Gobierno de Angela Merkel de las bondades de su ambicioso proyecto, que pasa por la compra de Opel.

El ‘jefe’ de Fiat desea unir en un gran consorcio automotriz al constructor italiano, la rama europea de General Motors y Chrysler, para dar vida a un nuevo gigante que podría producir 6 millones de coches al año y tener unos ingresos anuales del orden de los 80.000 millones de euros.

Pero para que cristalice su proyecto, Marchionni necesita obtener el consentimiento de las autoridades germanas con el fin de poder asegurar la fusión entre Fiat y Opel, la empresa alemana cuyo futuro aún depende de la casa matriz americana, además de ofrecer mejores condiciones que su rival, el consorcio austriaco-canadiense Magna, que también ha mostrado interés en invertir en Opel.

Durante un encuentro con el ministro de Economía alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg, el directivo italiano prometió que la ansiada fusión mantendría con vida la marca Opel, pero advirtió de que sólo tres de las cuatro plantas que funcionan en Alemania tenían opciones concretas de seguir funcionando: Russelsheim, Bochum y Eisenach. En lo que respecta a otras fábricas del continente, como la de Zaragoza, Guttenberg señaló que «el plan no incluye un cierre amplio de plantas, pero sí de alguna fábrica puntual en Europa».

El proyecto de Fiat pretende crear el mayor fabricante de automóviles europeo y el segundo del mundo, dijo el ministro alemán tras el encuentro con el consejero delegado de Fiat. «Hemos recibido el plan, que será analizado en forma detallada», añadió, para, acto seguido, señalar que el Gobierno está a la espera de una oferta de Magna.

Fuente: Correo Digital (España) (05/05/09)