Mientras la industria automotriz mundial vive sus horas más dramáticas, con los tres gigantes de Detroit al borde del colapso y otras marcas emblemáticas en alarma amarilla, en la Argentina se siente el coletazo de la crisis global, que se sumó a la caída del consumo local. Tras haber sido motor principal en la recuperación económica, desde 2002, con picos históricos de producción y ventas, el sector enfrenta un 2009 difícil.

En la filial local de GM, por ejemplo, admiten que la incertidumbre “hace difícil vislumbrar un claro panorama sobre los resultados de la industria en la Argentina, éste año”, afirmó Edgar Lourencon, presidente de la compañía. “Somos optimistas señaló, sobre las perspectivas de crecimiento de largo plazo y en los mercados de la región, que desde 2003 y hasta la fecha han mantenido tendencia positiva. “No obstante, el directivo admite que” la producción se reducirá en nuestro caso, ya que finalizamos la fabricación de un vehículo que la compañía decidió discontinuar a nivel mundial.

De esta forma, la planta de GM Rosario produce únicamente el Chevrolet Corsa Classic en todas us versiones, tanto para el mercado local, como para la exportación. Para el segundo semestre del año, iniciaremos la producción de un nuevo vehículo que contribuirá a alcanzar nuestras metas de venta.”

Lourencon añadió que la empresa está llevando a cabo una importante inversión en su complejo de Rosario, para fabricar un vehículo con destino regional. “La inversión, precisó, ronda los $500 millones, tanto para la obra civil como la adecuación de la línea de producción, que convivirá con la del Corsa Classic, líder en ventas y exportaciones de la industria local”.

Por su parte,  Enrique Alemañy, presidente de Ford Argentina, también puso el acento en la crisis global, que afecta fuertemente a la industria automotriz mundial. “En nuestro país, dijo, se verifica también alguna reducción en la demanda, comparada con 2008 en que hubo un record histórico. En nuestro caso, estamos enfrentando la situación, con una muy renovada línea de productos, donde sobresale el nuevo Focus, cuya producción empezó la segunda mitad del año pasado, y aprovechando las posibilidades que ofrecen los planes de financiación que implementó el gobierno para dinamizar la demanda.”

El directivo refirió que están adaptando la producción en la planta de Pacheco al actual nivel de demanda, tanto en el mercado interno como en la exportación, “que están sufriendo reducciones importantes, tratando de privilegiar la defensa del empleo y haciendo el ajuste con reducción de horas extras y algunas suspensiones de actividad.”

“Más que nunca, remarcó Alemañy, la competitividad juega un papel fundamental a la hora de competir externamente con mercados reducidos y mucho más ofrecidos, por lo que dedicamos grandes esfuerzos a mantenerla y mejorarla.”

A nivel de inversiones, la compañía confirmó la continuidad del plan de $500 millones, sin reducciones. Para el segundo semestre, se prevé iniciar la producción de otro producto, un vehículo comercial. “Con estas incorporaciones a la producción de nuestra planta, dijo, seguimos profundizando nuestra estrategia regional de especialización industrial y complementación productiva con nuestras plantas en Brasil.”

Para Cristiano Ratazzi, presidente de Fiat Auto, “el 2009 va a ser un año muy complejo por el impacto de la crisis internacional, por el escenario electoral y porque la Argentina no aprovechó los años de bonanza para corregir muchas materias pendientes, como la inflación, el mantenimiento de impuestos distorsivos y un esquema de subsidios que postergó hasta el presente el sinceramiento de los costos de los servicios públicos”.

El empresario descuenta una retracción en la demanda interna del sector automotriz, con respecto al 2008, “por la incertidumbre que deriva de la crisis internacional y su impacto en la economía argentina, a lo que se agrega un clima de confrontación interno; por las alertas que aparecen al monitorear variables claves de la economía, como la tendencia al déficit fiscal y comercial, falta de competitividad, menor nivel de actividad económica y caída del nivel de empleo. Tenemos expectativas de que la caída no sea tan dramática y en ese terreno, es importante lo que pueda hacer el sector público y privado, como es el caso de los planes de incentivos para la compra de autos y utilitarios. Con este cuadro, aparece como inexorable una caída en los niveles de rentabilidad.”

En cuanto a la evolución productiva, dependerá de cómo evolucione el principal mercado de destino, que es Brasil. “Las medidas oficiales que tomó el gobierno de Brasil, señaló, para evitar una retracción del mercado automotor están resultando muy alentadoras.” A nivel de inversiones, Ratazzi recordó que muchas “no pueden postergarse, porque hacen al mejoramiento constante de la productividad. En nuestro caso, ejecutamos importantes inversiones los últimos años. Algunas posiblemente se demorarán un poco, tanto por la restricción de líneas crediticias como por la necesidad de tener mayor claridad sobre el mercado automotor global”. El pronóstico de ventas del empresario para éste año es de $ 4100 millones, levemente superior al 2008, en que Fiat facturó $ 3.888 millones.

El titular de Toyota Argentina, Aníbal Borderes, coincidió con su colega en cuando a que “será difícil mantener una proyección para 2009, aunque sabemos que será un año complejo. Prevemos -dijo- una retracción principalmente en la demanda externa, con la cual tenemos una estrecha vinculación, dado que entre el 65 y el 70% de la producción de la Hilux y SW4 se exporta a 20 países. Ello dependerá del contexto internacional y de cómo la Argentina se acople a la situación económica financiera.”

“De todos modos, dijo el presidente de la compañía, en Toyota continuamos trabajando con dos turnos de producción, observamos la evolución del mercado local e internacional, para ajustar la producción y adecuar los volúmenes según las demandas. De esta forma, nos enfocamos muy fuerte en la mejorar de la calidad y competitividad con toda la cadena de valor.”

“En Toyota, precisó, creemos que toda crisis genera oportunidades y lo hemos demostrado a través de los años de trabajo en el país. Siempre consideramos al cliente primero y aplicamos la mejora continua, en todos los productos y procesos. Con esta premisa, en 2009 continuaremos con las inversiones iniciadas ($ 100 millones) para nuevas obras en el predio de Zárate”.

En el mercado de camiones, también prima la cautela. En Scania Argentina, compañía líder en el segmento, su director Mario Salazar aseguró que “las expectativas del año se relacionan con la notoria y evidente caída brutal de los niveles de ventas, que ya están en un 50% por debajo del mismo período del año anterior (el año 2008, Scania facturó $1.115.409.103). Esta situación tendrá un obvio impacto en la rentabilidad de la empresa.”

“Los programas de producción, explicó, se han adecuado a esos niveles de ventas, lo que implica una reducción de turnos y la no extensión de los contratos a personal temporario. En cuanto al personal permanente, se mantiene estable.”

Con respecto a las inversiones que estaban aprobadas, Salazar precisó que “ahora están siendo revisadas y pospuestas, siempre y cuando no afecten el normal desarrollo de las operaciones vitales de la empresa. Mantendremos la inversiones en investigación y desarrollo.”

Fuente: Prensa Económica (04/05/09)