El Departamento del Tesoro de EE.UU. logró un acuerdo con los acreedores de Chrysler, que ahora aceptarían deducir una fuerte proporción de la deuda de la automotriz norteamericana, informó ayer The Washington Post.

Chrysler «debía cerca de u$s 6.900 millones a un grupo de 45 bancos, fondos especulativos y otras firmas. Estos acreedores aceptaron reducir esta deuda a u$s 2.000 millones», afirmó el diario en su sitio internet, citando una fuente cercana al caso.

Según indicó, este acuerdo «podría permitir al constructor de automotores evitar la declaración de quiebra», hipótesis evocada con insistencia en los últimos días.

La noticia se produce cuando se acerca el vencimiento fatal, fechado para mañana por el presidente Barack Obama, para que Chrysler complete su alianza con Fiat. El vicepresidente de la compañía italiana, John Elkann, indicó ayer que «la decisión sobre el acuerdo se conocerá recién el jueves (por mañana)».

Además, ocurre tras el anuncio de que Chrysler también alcanzó un acuerdo con los líderes del sindicato Trabajadores Automotores Unidos (UAW, por su sigla en inglés) para modificar sus contratos y reducir el monto que la empresa aporta a un fondo de beneficios de salud de pensionados, otro de los requisitos para que el Gobierno norteamericano realice un nuevo desembolso de fondos para rescatar a esta automotriz.

Las negociaciones entre Chrysler y los acreedores, y las que llevó con los sindicatos ocurrieron en paralelo porque los prestamistas temían que el equipo para el sector automotor de Obama tratara de forzar un acuerdo que favoreciera a las organizaciones de trabajadores, hecho que no sucedió.

El comité de acreedores de Chrysler, que incluye a JPMorgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Citigroup, propuso la semana pasada quedarse con u$s 3.750 millones y un 40% del capital de la compañía reestructurada.

El equipo de trabajo del Gobierno para el sector, que encabeza el ex banquero de inversión Steve Rattner, señaló que está dispuesto a invertir otros u$s 6.000 millones en Chrysler, si es que la automotriz en problemas puede cerrar una alianza con Fiat -que todavía no se selló- y llegar a acuerdos con acreedores y sindicatos para reducir su deuda y sus costos.

Según los planes del Gobierno de Obama, Fiat podría hacerse en un principio con un 20% en la compañía y más tarde adquirir un 15% más. El Estado, por su parte, se quedaría con otro 10%.

Chrysler se encuentra ahora en manos de la sociedad estadounidense de inversiones Cerberus.

Por su parte, los dirigentes del sindicato del sector automotor recomendaron, por unanimidad, la ratificación de un plan por el cual el gremio adquirirá hasta el 55% de la Chrysler reestructurada.

Fuente: Ambito Financiero (29/04/09)