Los acreedores de Chrysler LLC continuaron suavizando su postura sobre un plan de reestructuración de deuda con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, una concesión que, dicen ellos, favorece sobre todo a un actor que ni siquiera está en la escena: la automotriz italiana Fiat SpA.

Los prestamistas afirmaron el viernes que reducirían sus US$6.900 millones en deuda asegurada a US$3.750 millones, un descenso respecto de la oferta de US$4.500 millones que habían realizado el martes.

 Los acreedores abandonaron su pedido de US$1.000 millones en acciones preferenciales en Chrysler y un pedido aparte para que Fiat inyecte en Chrysler US$1.000 millones en efectivo como parte de una alianza entre las automotrices, afirmaron fuentes al tanto.

Los acreedores insistieron en su pedido de mantener 40% del capital en una Chrysler reestructurada, afirmó una fuente. Pero el gobierno quiere que los acreedores se queden con sólo US$1.500 millones de la deuda y 5% del capital accionario de una empresa renovada. El gobierno ha fijado el 30 de abril como fecha límite para decidir la suerte de Chrysler.

Fiat obtendría un 20% de Chrysler sin arriesgar ni un dólar de su propio capital. El mayor compromiso de Fiat hacia Chrysler sería proveer tecnología y compartir las partes internas más básicas, o “plataformas”, de ciertos modelos.

El gobierno de EE.UU. condonó los US$4.000 millones que le prestó a Chrysler y le dará otros US$6.000 millones. El gobierno también ha negociado un acuerdo con el sindicato automotor para reducir los costos de la empresa en jubilaciones y cobertura médica.

Fuente: La Nación (27/04/09)