La anses les pagó 3.277 autos pero sólo se patentaron 500 por el plan oficial: Las multinacionales exigen cobrar por adelantado de la caja jubilatoria y estiran la entrega de los vehículos a los clientes. El efectivo que obtienen funciona como un crédito gratuito. El Gobierno no controla el ritmo de ventas al público.

Desde que arrancó el plan de incentivo a las ventas de autos hasta mediados de este mes, la ANSES abonó a las multinacionales automotrices el valor completo de 3.277 vehículos. Pero los clientes de las concesionarias todavía no llegaron a patentar siquiera 500 en forma definitiva, según revelaron a Crítica de la Argentina fuentes de las concesionarias y del Registro de la Propiedad del Automotor. Es porque las financieras que dependen de las terminales exigen cobrar primero para recién luego enviar los autos a las agencias. Y tomaron tantos recaudos que terminaron por entorpecer los trámites. Así, con ese dinero que les entrega el Estado y ellas retienen, se ahorran el costo de tomar créditos a tasas altísimas en medio de la crisis. Y hasta quedan en condiciones de activar la bicicleta financiera y embolsar intereses colocando esos fondos a corto plazo.

Las terminales aseguran que extremaron sus recaudos para no volver a hacerse cargo de deudas como la que les dejó el Plan Canje de 1998 y 1999. Aquella vez, el Estado les prometió $ 4.800 por cada auto usado que tomaran en parte de pago y enviaran a desguace. Así acumuló con ellas un pasivo por 350 millones de pesos-dólares, cuya moneda de pago terminó por renegociarse después de la devaluación.

Esta vez no hay canje sino fondos oficiales para subsidiar las ventas en cuotas de cero kilómetro. Pero el esquema, ideado en principio como un sencillo círculo de ahorro previo por Guillermo Moreno, se complicó porque el secretario de Comercio cedió ante las exigencias de las empresas. Hoy el tortuoso camino de la burocracia es digno de Kafka. Presentados en forma simplificada, sus pasos son como sigue:

* El cliente elige el auto y suscribe el plan.

* La concesionaria manda la solicitud a la sociedad de ahorro, que depende de cada terminal, con copia a la ANSES.

* La ANSES aprueba o no la carpeta del cliente. Si la aprueba, paga de inmediato a la financiera el valor total del vehículo con los fondos jubilatorios.

* La financiera embolsa el dinero y exige que el cliente complete el 20% del valor del vehículo si aún no lo hizo.

* Recién cuando comprueba el pago por parte del cliente, la financiera envía el auto a la agencia.

* La concesionaria inicia los trámites de adjudicación y patentamiento del auto. Y luego lo entrega al cliente sólo si cubrió el pago mínimo exigido.

Si el valor promedio de los autos que eligió el público es de 40 mil pesos, las financieras de las terminales ya se alzaron con más de 130 millones líquidos. Y si el plazo desde que cobran hasta que entregan se extiende por dos meses, como ocurrió hasta ahora, los intereses que quedaron en condiciones de percibir no son desdeñables. Con un simple plazo fijo, equivalen a casi 4 millones. Y si compraron dólares y los guardaron, ganaron aún más.

Algunas semanas atrás, la Asociación de Concesionarios (ACARA) reveló que hasta entonces se habían entregado “menos de mil vehículos”. Pero en rigor sólo la mitad fueron patentados en forma definitiva. Cuando se anunció el plan, en diciembre pasado, el Gobierno y las empresas dijeron que esperaban colocar 100 mil unidades en el año. Sólo concretaron operaciones por algo más del 3 por ciento.

El mecánico millonario. El jefe de la ANSES, Amado Boudou, quiere vender autos pero, en el medio, les habilitó un negocio financiero formidable a las automotrices.

Fuente: Crítica (Alejandro Bercovich) (26/04/09)