El neoproteccionismo al que parece haber echado mano el Gobierno para “preservar” las fuentes de trabajo desató en los últimos días no sólo conflictos comerciales con los países vecinos sino también nuevos imprevistos para la industria local y hasta enfrentamientos políticos entre funcionarios. Es al menos lo que ocurrió cuando, por trabar el ingreso de bulones y neumáticos, las automotrices se rebelaron y presionaron con la salida del todavía secretario de Industria, Fernando Fraguío, un hombre afín al sector que mantenía una relación entre distante y tensa con su jefa, la ministra de Producción Débora Giorgi.

Es que Fraguío, ex presidente de IVECO y ADEFA, llegó a la cartera en diciembre de 2007, designado por la propia Cristina, y nunca se sintió del todo cómodo cuando de Economía pasó a revistar en las filas de Giorgi. La funcionaria, por su parte, siempre quiso ubicar en ese cargo “estratégico”, según ella, a un hombre de su propia confianza. Así es que la derogación de las liciencias automáticas para el ingreso de algunas autopartes –medida que por estas horas se intenta remedar para evitar un freno mayor de la actividad de las terminales- ofreció un buen argumento a ambos para provocar el distanciamiento formal.

Sin embargo, a la presentación de renuncia de Fraguío llegó la orden de la Presidente de “no innovar”, con lo cual el funcionario sigue en el cargo, a pesar de Giorgi y de él mismo.

Tal vez fue la visita del presidente brasileño, Luiz Inacio Da Silva, quien vino a la Argentina con los conflictos comerciales como principal tema en la agenda, lo que demoró la definición; ya que la salida de un funcionario contrario a medidas que afectan el intercambio comercial entre ambos países no era tal vez el mejor gesto para recibir al vistante. En cualquier caso, la industria acusó el impacto y las quejas por la revocación de las licencias automáticas de tornillos, bulones y neumáticos no tardaron en llegar desde automotrices y autopartistas.

Por las medidas, las empresas en cuestión debieron salir a tramitar el permiso generando demoras en los procesos productivos y altos costos financieros por tener unidades stockeadas esperando ser completadas con el ingreso de la pieza demorada en Aduana.

Desde Industria admiten que el problema “sorprendió a todos”, pero advierten que muchas de las empresas que hoy se quejan, no presentaron la documentación en tiempo y forma. También señalan que en la actualidad no hay demoras en la entrega de las licencias, pero en las empresas no dicen lo mismo.

En Renault Argentina admiten el perjuicio. “Nos afectó el flujo de producción.

Los trámites son bastante lentos, y el inicio fue engorroso”, destacó un director de la compañía del rombo. La fuente especificó que el origen del problema se basa en el requerimiento de solicitar licencias no automáticas para importar neumáticos.

En este sentido, destacó.

“Esto podría generar demoras en la entrega de algunos modelos de Kangoo y Symbol, que llevan neumáticos con una medida específica que no se fabrica en el mercado interno”.

Y sumó. “Esto nos genera un cuello de botella, aunque las entregas aún no se vieron afectadas”, en parte, porque la demanda de unidades nuevas es aún baja. No obstante, el directivo agregó. “Aún no tenemos cuantificado el daño, pero tenemos coches producidos y en stock esperando los neumáticos, y tener esas unidades inmovilizadas tiene un costo financiero alto”.

En Fiat, también notaron los efectos negativos de esta medida.

“Nos sucedió lo mismo que al resto del sector automotor: complicó las operaciones, particularmente este mes en el que está se está dando un fuerte aumento de la producción en la planta de Córdoba para exportar a Brasil”, destacó un directivo de la firma, quien consideró que “sería muy lamentable desperdiciar la oportunidad que está ofreciendo Brasil, con la favorable evolución de su mercado, porque implica mayor actividad, más empleo y horas trabajadas (salarios) en las terminales y las empresas proveedoras”.

En concreto, destacó que “la carga parada en la Aduana por el problema de las licencias de importación nos obligó a hacer horas extras para compensar las demoras generadas por la falta de material.

De la producción de autos actual en la planta de Córdoba, el 70% tiene como destino la exportación”.

Estas complicaciones que denuncian las terminales coincidieron con el peor momento del sector en seis años ya que comparando los tres primeros meses de 2009 con el mismo lapso de 2008, se registró una baja de 42,5% de la producción y de 45,3% de las exportaciones.

DIÁLOGO. A pesar de los reclamos, en las compañías admiten la reacción ante los planteos y destacan las negociaciones en curso para destrabar el conflicto. “A través de ADEFA (la entidades que nuclea a las terminales) se empezó a trabajar con Producción para agilizar el proceso. Hoy tenemos certificados en trámite desde hace 2 semanas”.

Desde la cartera que conduce Giorgi, en tanto, defienden la medida, aunque admiten la necesidad de hacerle correcciones. Mucho menos conciliador, en cambio, es el tono a la hora de referirse a la situación de Fraguío, cuya relación con Giorgi es considerada “irremontable”.

“La supuesta renuncia fue una operación montada por alguna automotriz”, disparan desde el entorno de la ministra. Por su parte, Eduardo Bianchi, subsecretario de Política y Gestión Comercial, explicó a FORTUNA que el objetivo de la medida era monitorear las importaciones de productos sospechados de ingresar a precios de dumping y descargó los problemas que sufren las terminales en que “tardaron mucho tiempo en inscribirse”.

“Al no cumplir con ese requisito, quizá no pudieron tramitar la licencia.

Pero eso es consecuencia de que no cumplieron con el procedimiento.

Algunos se quejan porque les resulta incómodo presentar papeles de vez en cuando”.

En cualquier caso, aseguró que se está al día con la entrega de licencias para neumáticos, mientras que las de tornillos se fijaron para proteger al sector nacional de las importaciones del sudeste asiático.

“Desde China el ingreso de tornillos se multiplicó por 6 desde 2006 hasta 2008”, destacó Bianchi, quien admitió que el problema “es que parte de esos tornillos, bulones y neumáticos están destinados a la producción de las terminales de autos que no debían haberse visto afectadas por estas licencias, que apuntaban sólo al mercado de reposición”. Es por eso que ahora el equipo de Giorgi está revisando la implementación de las trabas a la importación, que a su vez traban la exportación.

Lo más claro de todo es que habrá que reponer al secretario de Industria.

Fuente: Revista Fortuna (25/04/09)