General Motors Corp. (GM) y Fiat SpA han iniciado conversaciones acerca de la posibilidad de unir fuerzas en Europa y América latina, dijeron fuentes cercanas. La sorpresiva medida podría tener un gran impacto en la reestructuración de GM y Chrysler LLC, el otro socio potencial de Fiat.

Fiat estaría negociando la compra de una participación mayoritaria en Opel, el corazón de la división europea de GM, agregan las fuentes. Fiat y GM también analizan una alianza en América Latina, donde ambas cuentan con una presencia importante.

Cualquier pacto, sin embargo, está supeditado a que las prolongadas negociaciones para que el fabricante italiano asuma una participación de 20% en Chrysler LLC lleguen a buen puerto. Ello le permitiría a Fiat poner un pie en el mercado de Estados Unidos por primera vez desde principios de los años 80. Fiat también ha estado negociando con el gobierno estadounidense acerca de la reestructuración de Chrysler.

El gobierno, que ha inyectado miles de millones de dólares en GM y Chrysler, está supervisando sus planes de reorganización y está dispuesto a que Chrysler se acoja a la bancarrota la próxima semana incluso si llega a un acuerdo con sus acreedores y la propia Fiat, informaron dos fuentes cercanas.

En caso de que Fiat y Chrysler forjen una alianza, la automotriz estadounidense se declararía en bancarrota para desprenderse de algunos pasivos. Fiat, en tanto, podría elegir las partes de Chrysler que más le interesan, añadieron las fuentes. El gobierno proveería el financiamiento necesario para que Chrysler siga operando durante el proceso de bancarrota. El sindicato estaría de acuerdo con el plan y es probable que acabe con una participación significativa en la empresa reestructurada, añadieron las fuentes.

En caso de que Chrysler no alcance un acuerdo con Fiat y los bancos acreedores, se iniciaría un proceso de liquidación, añadieron las fuentes.

Las alianzas entre Fiat y GM y entre Fiat y Chrysler allanan el camino para una reestructuración mucho más global que la prevista inicialmente por el gobierno del presidente Barack Obama y las automotrices estadounidenses.

La reorganización de tres automotrices en dos continentes representaría un paso gigantesco para que el sector automovilístico se consolide a nivel mundial, algo que según algunos debería haber pasado hace mucho tiempo. Las automotrices han luchado durante años contra un exceso de capacidad que ha incentivado feroces guerras de precios y mermado los márgenes de ganancia.

El problema ha persistido debido a que las automotrices más fuertes han añadido paulatinamente nuevas plantas a medida que las más débiles las cerraban y los gobiernos han intervenido para apuntalar a los fabricantes en apuros y preservar empleos. Francia, por ejemplo, ofreció hace poco asistencia a Renault SA y PSA Peugeot Citroën SA con la condición de que no cerraran fábricas en el país.

Cualquier plan para reestructurar a Fiat, GM y Chrysler sería complejo y acarrearía grandes riesgos para las empresas involucradas y para el gobierno estadounidense. Chrysler, por ejemplo, está en una condición tan precaria debido a que su fusión con Daimler AG no brindó los frutos esperados y acabó después de apenas ocho años.

La apuesta de Fiat

Al negociar con las dos compañías de Detroit al mismo tiempo, el presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Marchionne, está haciendo una apuesta doble.

Marchionne dejó claro el año pasado que pretendía aumentar la capacidad de Fiat de su actual 2,2 millones de autos anuales a entre 5,5 y 6 millones. El ejecutivo considera que las subsidiarias de Chrysler y GM en Latinoamérica y Europa son un componente esencial para alcanzar tal objetivo.

Mientras más se prolonguen las negociaciones con Chrysler, sin embargo, más difícil resultaría sellar un trato con GM, dicen personas cercanas a GM. Fiat y GM han estado en conversaciones durante meses y Marchionne viajó a Berlín la semana pasada para hablar con el gobierno alemán, que está buscando inversionistas para Opel, dijo una fuente cercana.

Cualquier acuerdo entre Fiat y GM probablemente incluiría a Vauxhall, el brazo británico de GM, una marca centenaria que vende autos parecidos a los Opel, dijo otra fuente cercana.

Fiat considera los activos de GM son complementarios a sus esfuerzos por hacerse con una participación en Chrysler, porque la automotriz italiana sólo podrá convertirse en un fabricante de primer orden si tiene una fuerte presencia en EE.UU., según personas con conocimiento de la situación. Durante una teleconferencia después de que Fiat divulgara sus resultados del primer trimestre, Marchionne dijo que su prioridad era cerrar el trato con Chrysler. “Hemos dedicado tiempo a negociar con gente de Chrysler y del gobierno para cerrar esta transacción”, aseveró. “Lo seguiremos haciendo hasta que se cumpla el plazo del 30 de abril”.

Fuente: La Nación (24/04/09)