Para la industria automotriz la crisis será una prolongada “u”, en donde todavía no se toca fondo y en el mejor de los casos, hasta el 2010 podría tenerse ventas similares a las del 2008. “Hay señales, pero de acuerdo a nuestros resultados estamos en el ojo del huracán y será hasta finales de este año cuando lleguemos al piso de la recesión, luego de un largo año de lenta recuperación. Debemos buscar incentivos, como en otros países para impulsar al sector”, comentó Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, al realizar un recuento de los daños del primer trimestre de un desajuste que llegó de afuera, pero está calando desde dentro.

Hay un desajuste en los pronósticos. Los más optimistas señalan que este año se venderán 850 mil unidades, los menos aseguran que serán 780 mil; la realidad es que la industria automotriz es una de las más afectadas en la actual crisis, al caerse las exportaciones, disminuir el mercado interno más de 28% y en cuanto a los incentivos para paliar el temporal, todavía no se ve.

“Los datos de marzo nos dicen que se mantiene la caída del sector en su conjunto y no contamos hasta el momento con ayuda concreta por parte de los diferentes niveles de gobierno. Hay buena voluntad, lo reconozco, pero por ejemplo no hemos podido acceder a la línea de crédito del gobierno federal al sector de distribuidores, que son empresas cien por ciento mexicanas. La están pasando mal porque no hay acceso al crédito. Hubo problemas por las reglas que impuso Nafin, que creo van a adecuarse, pero de momento no hay recursos frescos y la velocidad de respuesta es un elementos importante”.

A principios de febrero el presidente Felipe Calderón ofreció dos mil millones de pesos para aquellas empresas que hicieran paros técnicos, pero para variar también tuvieron candados, que más semejaron una muralla infranqueable. “Había algunos detalles que descalificaban a los trabajadores de los empresas armadoras —por el alto nivel de suelo— pero también están por destrabarse”.

La diferencia entre el actual liderazgo de Eduardo Solís al frente de la AMIA y el pasado, es el intenso cabildeo prácticamente a todos los niveles con el objetivo de disminuir la carga impositiva a los automóviles, que en algunas ocasiones llegan a contar hasta con 6 obligaciones impositivas, que se inician con la tendencia y termina con la verificación. “El gobierno debe contemplar la posibilidad de disminuir la carga fiscal a los autos, porque de mantener la tendencia el monto a recaudar será significativamente menor”.

Por otro lado, Eduardo Solís señaló que tuvo su efecto positivo el nuevo decreto, con todo y la corrección que se hizo hace algunas semanas. De 100 mil autos que atravesaban la frontera rumbo a la legalización en México cada mes se redujo a sólo 30 mil, la mayoría se queda en la zona fronteriza, de acuerdo con el nuevo decreto”.

Una de las tareas que han emprendido las asociaciones automotrices, incluida la AMIA, es generar una nueva norma de autos usados. Ya existe, pero requiere actualizarse y aplicarse. “Se trata de la 122 y la idea es ofrecer garantías al comprador sobre la unidad que está adquiriendo. Actualmente no existe ninguna obligación por parte de los vendedores en cuanto al producto y se trata de aplicar de menos un contrato de adhesión y algunas garantías para el comprador”, dice Eduardo Solís.

En la actualización legislativa ni la misma AMIA se salva. “Nosotros también vamos a tener una actualización. Hay una norma de autos nuevos y requiere de modernizarse, por lo que seguramente en los próximo meses vamos a ver resultados concretos”.

Por otro lado, Eduardo Solís dio a conocer la reincorporación de Toyota a la asociación con todos sus derechos y obligaciones y aunque no lo dijo de manera explícita, varios señalamientos de la firma japonesa se incorporaron a los nuevos reglamentes de la asociación. “Los votos serán de acuerdo con la producción local de cada marca y se borra la diferencia entre empresas fundadoras y miembros recientes. La única cláusula a la que se reservan las cinco grandes —GM, Ford, Nissan, VW y Chrysler— es el derecho de desaparecer a la asociación, de juzgarlo conveniente”.

Al pedirle su opinión sobre la potencial quiebra de General Motors y Chrysler fue muy claro al señalar que “sería imprudente especular sobre el caso. Todos sabemos que hay negociaciones intensas, dejémoslas que se desarrolle y no hagamos ruidos”, finalizó el dirigente de la AMIA.

Fuente: La Crónica de Hoy (México) (20/04/09)