“Sobre llovido, mojado”. Con este refrán, un alto ejecutivo de una de las principales terminales locales reflejó la sensación que causó en el sector las nuevas restricciones que Chile impondrá a la importación de autos desde Argentina. “Encima que las ventas locales siguen sin reaccionar, se nos cierran aún mas los mercados externos”, agregó, marcando el ánimo existente con relación a las expectativas para este año.

Sus palabras hacen referencia a las nuevas medidas que el país vecino impondrá a partir de mediados de año al ingreso de vehículos del exterior, y que incluirán a los producidos en el ámbito del Mercosur y también a las marcas de China e India.

La determinación no está relacionada con la crisis global o la necesidad de aplicar medidas proteccionistas, sino con normas de seguridad elaboradas por el Ministerio de Transportes de Chile relacionadas con la necesidad de disminuir los accidentes que ocurren en las rutas de la nación vecina.

Con este objetivo, las autoridades obligarán a las terminales a cumplir con nuevos requisitos y severas restricciones en la fabricación de los autos. Por caso, deberán tener habitáculos indeformables, barreras de contención en todas las puertas; carrocería con deformación programada y columnas de dirección retráctil.

También será obligatorio llevar un chaleco reflectante, para el caso de que ocurran desperfectos, como el cambio de una rueda, o accidentes que obliguen al conductor a descender a la calzada. Se trata de la misma iniciativa que actualmente se debate en el ámbito de la Capital Federal, luego de que el legislador porteño Daniel Amoroso presentara un proyecto de ley en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

La resolución del gobierno chileno obligará a todos los vehículos que ingresen a ese país a tener en su carrocería de fábrica las exigencias técnicas.

Hasta ahora, solamente los autos provenientes de Estados Unidos, Europa, Corea del Sur, Japón y algunos modelos premium del Mercosur podrán seguir circulando por traer incorporadas estas exigencias.

Si bien como mercado, Chile no tiene las mismas dimensiones que Brasil, en los últimos años se convirtió en un importante receptor de modelos producidos por terminales locales.

De hecho, se ubica cuarto con 4,1% del total de exportaciones detrás de Brasil, México y Venezuela. El año pasado las ventas de autos al exterior crecieron 11% con respecto al 2007, y llegaron a las 351.092 unidades. Brasil y México concentraron las mayores ventas, con un 71,4% y un 11,3%, respectivamente. Les siguieron Venezuela, con 5,7%; y Chile, con 4,1%.

Las marcas locales que más sufrirán las restricciones que desde junio impondrá Chile son Fiat, Ford, General Motors y Renault.

El decreto publicado en el boletín oficial chileno a mediados del año pasado explica que las nuevas normas tienen como destino “proteger la vida del conductor y los pasajeros de autos y las camionetas en casos de accidentes‘. De todos modos, habrá un período de transición que podría durar alrededor de un año.

Fuente: Cronista (20/04/09)