Arrastrados por la fuerte caída del nivel de actividad en la industria automotriz, tanto a nivel local como regional, los fabricantes de autopartes enfrentan un sombrío panorama. Aseguran que en promedio la actividad cayó un 30% y que en algunos segmentos de la cadena el desplome llega al 50%.

Por eso, estiman que si no se actúa en forma rápida será imposible sostener los actuales niveles de empleo.

Los últimos datos de la Asociación de Fábricas de Automotores de Argentina (ADEFA) indican que la producción de vehículos cayó un 42,5% en el período enero-marzo respecto del mismo lapso de 2008, y que las exportaciones bajaron un 45,3% en el mismo período.

Esto afectó el nivel de actividad en la industria autopartista, que en 2008 tuvo ventas por 5.750 millones de dólares y representa el 11,4% del PBI industrial argentino.

Aún no hay estimaciones para este año, pero se proyecta un desplome semejante a la industria automotriz. El año pasado se fabricaron 600.000 autos; para este año los pronósticos más optimistas hablan de 450.000 unidades.

“La caída general del nivel de actividad en el sector de autopartes está en el orden del 30%”, sostiene Juan Cantarella, gerente general de la Asociación de Fabricas Argentinas de Componentes (AFAC).

Explica que “hay una fuerte caída de la actividad a nivel global con repercusiones en el plano interno” y admite que “no se puede descartar que haya despidos”.

La clave es la caída de la industria automotriz de Brasil, país con el que la Argentina tiene un acuerdo para el sector vigente desde 1995 y al que destina más de la mitad del total de exportaciones en el rubro autopartes. “En las conversaciones con nuestras contrapartes brasileñas logramos avanzar, por ejemplo, en la autolimitación de exportaciones de baterías, pero eso no se pudo conseguir en otros segmentos del negocio”, asegura Cantarella.

Desequilibrio A inicios de 2008 empezaron los problemas de competitividad en la industria de autopartes, producto del aumento de costos internos y la relativa apreciación del peso respecto de otras monedas, en especial el real.

“La Argentina tiene un alto déficit de comercio exterior en autopartes con Brasil y si bien ahora está bajando el déficit, es porque hay un menor nivel de actividad”, sostiene Julio Cordero, titular del Grupo Proa, que agrupa a los fabricantes metalúrgicos de autopiezas.

Para Cordero, el problema crucial es “aumentar el nivel de integración de autopartes locales”, que hoy ronda el 30% de los autos fabricados en el país. El empresario explica que en el último acuerdo automotriz con Brasil firmado el año pasado hay un compromiso de balancear los desequilibrios.

Durante la visita que la presidenta Cristina Kirchner realizó al vecino país en marzo, el tema automotriz (y autopartes) estuvo sobre la mesa. Las cámaras sectoriales buscan definir nuevos límites al comercio administrado. Hoy Brasil fabrica los autos de baja gama (parte más rentable del negocio) mientras la Argentina se especializa en utilitarios y autos de alta gama.

En diálogo con iEco, Sergio Vacca, presidente en ejercicio de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), admite que “si esto se agrava, las empresas no van a tener posibilidades económicas de sostener su estructura y sus niveles de empleo con un 50% menos de actividad”.

La propuesta de la entidad de cara al mercado brasileño es “avanzar en el comercio administrado o los cupos de importación”, señala

Vacca, y reconoce que las últimas medidas del Gobierno basadas en la implantación de licencias no automáticas están dirigidas a China pero “habría que buscar instrumentos para protegernos también de Brasil”.

Mientras tanto, los autopartistas piden reducir las retenciones vigentes y acelerar la devolución de impuestos a la exportación.

En este marco, hay que recordar que el año pasado se sancionó la Ley 26.393 de fortalecimiento del sector autopartista ­establece financiamiento para la integrar autopartes locales en nuevos modelos­ que hasta ahora no ha tenido efectos prácticos y que el Ministerio de la Producción dispuso una asistencia de $ 200 millones para el sector autopartista.

Un informe de la consultora abeceb.com sostiene que durante el último año la balanza comercial sectorial con Brasil tuvo un saldo negativo de U$S 1.931 millones, una brecha que tiende a reducirse desde octubre pasado debido a la reducción de los flujos comerciales con ese país. En los primeros dos meses de 2009, el déficit sectorial con Brasil fue de US$ 57 millones.

Maximiliano Scarlan, especialista de abeceb.com, considera que “el sector autopartista tuvo una fuerte caída por la baja en el nivel de actividad del sector automotriz y porque muchas terminales lo que hicieron fue bajar stocks. Lo esperable ahora es que haya un ritmo sostenido de la actividad, aunque sea más lento que el de antes”. Según el analista, durante los primeros tres meses del año el sector automotriz brasileño tendría una reducción de sólo un 10%, un dato interesante para la industria argentina. Y lo logró el paquete de fomento lanzado por el gobierno de Lula para sostener las ventas.

Fuente: Clarin (19/04/09)