Los casos de IVECO y Peugeot.

En su intento por mantener la tasa de empleo bajo sus riendas con la mira puesta en las elecciones legislativas del mes de junio, el Gobierno nacional salió al rescate de las automotrices que amagaron con dejar en la calle a parte de su planta de trabajadores. El primer salvavidas lo recibió IVECO. La fábrica de camiones del grupo Fiat firmó un acuerdo con las autoridades nacionales por el que se compromete a no despedir a unos 150 empleados temporales que trabajan en su fábrica de la provincia de Córdoba. A cambio, la firma italiana recibirá líneas de crédito para el financiamiento de diversos proyectos de inversión en el país y para la venta y exportación de unidades.

El plan será sustentado con dinero del Banco Nación y tiene con principal objetivo garantizar la estabilidad laboral de los operarios.

Al menos hasta fin de año, la firma mantendrá entre sus filas a los trabajadores temporarios cuyos contratos vencían a fines de marzo.

Además, la compañía se compromete a incrementar en su línea de producción la utilización de autopartes locales del 22% actual a un 39,7% en un lapso de tres años.

EL OTRO SALVATAJE. También, los rumores de “rescate” recaen sobre PSA Peugeot Citroën. Desde el Gobierno estarían estudiando la posibilidad de otorgar ayuda financiera para un plan de inversión de la automotriz.

La firma francesa tiene proyectada la producción de dos nuevos modelos en el país destinados a la exportación y el acuerdo tendría el mismo objetivo que el firmado con IVECO: mantener los puestos de trabajo en la compañía.

En este caso las entidades que estarían involucradas en la operación serían el Banco Nación y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) también a través de líneas de crédito. De todos modos, desde la compañía todavía no informaron nada respecto del posible acuerdo.

Por supuesto no se trata de un rescate al estilo o escala estadounidense.

Pero los planes para beneficiar al sector automotriz no tardaron en llegar a la industria nacional. En este caso no fue por un peligro fatal inminente –como ocurre con dos de las tres “Grandes de Detroit” – sino por los intentos del Gobierno de que el desempleo no le juegue una mala pasada en el escenario electoral del próximo 28 de junio.

Fuente: Revista Fortuna (04/04/09)