En su primer mensaje público, el nuevo presidente de General Motors Corp (GM), Fritz Henderson, aseguró que la compañía cerrará más fábricas en los EE.UU., recortará más empleos, y todavía enfrenta una gran probabilidad de declararse en quiebra para reducir sus deudas.

El gobierno de Barack Obama le dio a la automotriz un ultimátum de 60 días para alcanzar metas de ahorros o, en caso contrario, patrocinaría un proceso de quiebra supervisado por un tribunal.

Henderson aseguró que GM se podría declarar en bancarrota en 60 días si queda “bastante claro” que no alcanzará las metas de ahorro. La firma tendrá que reducir sus costos estructurales por debajo de los u$s 26.300 millones en 2009 y recortar su deuda en más de u$s 28.000 millones. Ambos objetivos habían sido establecidos por el plan de GM, el que, según los funcionarios estatales, no había avanzado lo suficiente como para recuperar su solidez financiera.

Fuente: Clarin (01/04/09)