El plan principal del gobierno de Estados Unidos para reanimar a General Motors Corp. y Chrysler LLC incluiría que las alicaídas automotrices se acojan a la protección de la corte de bancarrota para resolver sus mayores problemas, incluyendo su deuda con los tenedores de bonos y los costos de seguro médico para sus jubilados, según fuentes al tanto.

En esencia, la medida dividiría a ambas empresas en sus componentes “buenos” y “malos”. El gobierno preferiría que la buena GM fuera una empresa independiente, según un funcionario estatal. La buena Chrysler sería vendida a Fiat SpA, afirmó la fuente.

Desde hace meses, GM y Chrysler tienen abogados trabajando para diseñar los planes para tal proceso.

El equipo de la Casa Blanca para el sector automotor le ha dicho a ambas empresas que el gobierno prefiere ese camino para reorganizar a las dos automotrices, en vez de optar por el prolongado proceso fuera de las cortes de bancarrota que hasta ahora ha frustrado a funcionarios gubernamentales.

Cada vez más, parece inevitable que GM será obligada a acogerse a las leyes de protección por bancarrota para mediados o fines de mayo, a través de un plan según el cual la automotriz se dividiría en dos. La entidad que sobreviviría sería una “nueva GM” que mantendría marcas clave como Chevy y Cadillac y algunas unidades internacionales, afirman varias fuentes al tanto.

Los acreedores y miembros del sindicato UAW podrían recibir participaciones en la nueva GM. También es posible que la nueva empresa sea vendida entera o en partes a inversionistas.

Las automotrices podrían evitar la bancarrota en los próximos dos meses. Un elemento clave es lograr que el sindicato UAW acepte un contrato laboral completamente nuevo, incluyendo importantes reducciones en los beneficios de cobertura médica, según varias fuentes involucradas en las negociaciones.

Bajo este plan, la buena GM no tendría que mantener sus compromisos por decenas de miles de millones de dólares en beneficios de jubilación y cobertura médica que han perjudicado tanto sus finanzas en las últimas décadas. En cambio, esas obligaciones serían transferidas a una “vieja GM”, compuesta por marcas menos atractivas como Hummer y Saturn, y por plantas poco productivas y otros activos. Es probable que esta GM permanezca bajo protección por bancarrota por mucho más tiempo, mientras se busca un comprador para partes de la misma o se liquida. Las ganancias obtenidas por la venta de la vieja GM se destinarían a pagarles a varios acreedores, incluyendo a los jubilados de GM.

“Ese es el plan, hasta donde encaje con las leyes de bancarrota”, afirmó una fuente al tanto.

Parte del plan de la nueva GM-vieja GM se basa en la propuesta de viabilidad que la empresa presentó al gobierno el mes pasado. En ésta, GM estima que su participación de mercado se reduciría de 22% a cerca del 19% en EE.UU.

En Chrysler, la bancarrota se utilizaría para imponer nuevos contratos laborales y reestructurar acuerdos de deuda con acreedores asegurados. Fuentes que trabajan para Chrysler afirman que el acuerdo es riesgoso porque la empresa no confía en que pueda sobrevivir ni siquiera una bancarrota a corto plazo. Pero podría acceder para cumplir con el pedido del gobierno de que los acreedores de Chrysler acepten grandes reducciones en lo que esperan recuperar en deuda de la empresa.

Ayer, el nuevo presidente ejecutivo de GM, Frederick “Fritz” Henderson, les dijo a los empleados y a los concesionarios que la empresa terminará en la corte de bancarrota si no acelera de forma significativa su reestructuración en los próximos 60 días para cumplir con las demandas del gobierno, según un concesionario. De acuerdo con esta fuente, Henderson dijo que el gobierno estaba decepcionado del plan de viabilidad de GM y sentía que la automotriz no actuó con la rapidez suficiente o redujo su deuda en la medida necesaria. El gobierno también le habría dicho a GM que debe aprender a generar ganancias de autos pequeños, no sólo con camionetas.

Al advertir que no pueden depender de un flujo inagotable de dinero de los contribuyentes, el lunes el presidente Barack Obama les dio a GM y Chrysler un breve lapso para diseñar planes que justifiquen nuevos préstamos federales.

“No podemos, no debemos y no permitiremos que nuestra industria automotriz simplemente se desvanezca”, dijo Obama. “Lo que estamos pidiendo es difícil. Demandará decisiones difíciles por parte de las empresas. Requerirá que los sindicatos y los trabajadores, que ya han hecho concesiones difíciles, hagan aún más. Requerirá que los acreedores entiendan que no pueden aferrarse a la posibilidad de rescates gubernamentales sin fin”.

Estas declaraciones se producen un día después de que la Casa Blanca rechazara los planes de reestructuración de GM y Chrysler. El gobierno le dio a GM 60 días para definir una estrategia viable. Chrysler tiene un mes para cerrar una sociedad con Fiat, en la cual la automotriz italiana obtendría una participación de 20% de la estadounidense frente al 30% previsto en un inicio, según una fuente.

El gobierno dijo ayer que un acuerdo con Fiat es la única ruta para que Chrysler sobreviva y una condición para recibir más dólares de los contribuyentes.

Fuente: La Nación (Jeffrey McCracken, John D. Stoll y Neil King Jr.) (31/03/09)