El gobierno de Brasil recortó ayer los impuestos sobre el cemento, pinturas y otros materiales de construcción, y extendió las exenciones impositivas al sector automotriz, en un esfuerzo por estimular la producción y hacer frente a la crisis global.

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva redujo los impuestos industriales sobre vehículos nuevos en diciembre, como una medida para impulsar las ventas y prevenir los despidos masivos, al desplomarse la demanda por automóviles debido a la contracción del crédito.

El incentivo permite reducir los precios de los automóviles y estimular la demanda de un sector que representa el 23% de la producción industrial de país, según explicó el ministro de Hacienda, Guido Mantega, al anunciar las medidas.

Así, el impuesto que era del 7% para vehículos de hasta mil cilindradas, seguirá en 0%.

Las exenciones de impuestos vencían hoy, pero fueron extendidas por tres meses más, hasta el 30 de junio, con la condición de que las firmas que se beneficien de la medida no despidan sus trabajadores, algo que era una reivindicación de los sindicatos. Las empresas que reduzcan su nómina hasta junio perderán el derecho al incentivo fiscal y tendrán que pagar todo el impuesto, enfatizó Mantega.

Menor demanda

Las ventas de vehículos en Brasil venían cayendo por dos meses seguidos hasta que el gobierno anunció los beneficios fiscales en diciembre. Después de la medida, las ventas aumentaron por tres meses consecutivos. Sin embargo, los fabricantes de autos han disminuido con fuerza la producción para hacer frente a la reducción de la demanda, despidiendo a cientos de trabajadores y limitando la inversión.

Esta fue una medida sumamente exitosa porque hubo una rápida recuperación en la actividad, dijo Mantega. La industria automovilística es muy importante para el país.

Brasil es uno de los mercados más importantes para los fabricantes de autos del mundo como la italiana Fiat, la alemana Volkswagen, las estadounidenses General Motors y Ford Motor. Productores de Asia y Francia también dependen de Brasil para compensar la caída de las ventas domésticas.

La medida para favorecer la construcción reduce el impuesto de la producción industrial sobre algunos materiales como el cemento (del 4% al 0%), pinturas y barnices (del 5% al 0%) y revestimientos (del 5% al 0%).

El gobierno también anunció la reducción del impuesto sobre la renta de las empresas de la industria de la celulosa y el papel que actúan en la zona franca de Manaos, en el corazón de la Amazonas, y que adopten planes de preservación ambiental.

Mantega reconoció que los nuevos incentivos fiscales reducirán la recaudación tributaria en cerca de u$s 655 millones este año, pero advirtió que se espera compensar esa renuncia fiscal con un aumento de los impuestos sobre los cigarrillos, que ocasionaría una suba del 30% en el precio de los atados.

Fuente: Cronista (31/03/09)