El gobierno considera que General Motors y Chrysler no le presentaron planes aceptables para que reciban más dinero de rescate, en una decisión que monta un escenario de crisis en Detroit y pone en marcha lo que podrían ser los dos últimos meses de dos grandes empresas automotrices en Estados Unidos.

El presidente Barack Obama y sus asesores principales determinaron que ninguna de las dos empresas es viable y que el contribuyente no gastará otros miles de millones de dólares más para mantener en operación a las dos firmas automotrices que enfrentan problemas financieros.

Como un último recurso, el gobierno les entregó un plazo detallado para que hagan un esfuerzo final por convencerlo de que vale la pena rescatarlas, dijeron funcionarios prominentes que hablaron en forma anónima para abordar la decisión con más amplitud.

Obama tiene previsto hacer el anuncio a las 11:00 horas (1500 GMT) del lunes en la Casa Blanca.

En una entrevista con la cadena televisiva CBS transmitida el domingo, Obama dijo que las compañías automotrices tienen que hacer más para recibir ayuda financiera adicional del gobierno.

“Ellos aún no han hecho todo lo que tienen que hacer”, dijo.

“Pensamos que podemos tener una industria automovilística exitosa en Estados Unidos. Sin embargo, tiene que ser una industria diseñada de forma realista para sortear la tormenta y emerger al otro lado, mucho, mucho más menuda, eficiente y competitiva de lo que es en la actualidad”, agregó Obama.

Los funcionarios, con expresión de frustración, dijeron que Chrysler LLC no puede operar como una compañía independiente con su plan actual. Le dieron a Chrysler un plazo de 30 días para que forme una alianza con la empresa automotriz italiana Fiat SpA y les ofrecieron hasta 6.000 millones de dólares si pueden alcanzar un acuerdo antes de que el tiempo se agote.

Si no se logra la unión Chrysler-Fiat, Washington prevé retirarse y dejar a Chrysler en el camino de la liquidación. No habría más dinero.

Shawn Morgan, vocera de Chrysler, dijo que la empresa desea colaborar con el Departamento del Tesoro y con el comité especial creado por Obama para el rescate de las automotrices, pero declinó hablar sobre los planes de la Casa Blanca.

“Ante el anuncio del gobierno sobre la reestructuración inminente de la industria automotriz, sería inapropiado comentar sobre especulaciones”, manifestó Morgan en un comunicado la madrugada del lunes.

Para GM, el gobierno le ofreció dinero para que opere durante 60 días mientras se reestructura. El domingo comenzó un frenético movimiento general luego que el presidente y director general de General Motors, Rick Wagoner, renunció por la presión de la Casa Blanca.

Fritz Henderson, presidente y jefe operativo de GM, asumió como el nuevo director general, informó la compañía la madrugada del lunes en un comunicado. Kent Kresa, quien es miembro de la junta directiva y fue presidente de la firma contratista de defensa Northrop Grumman Corp., fue nombrado presidente interino del consejo directivo de GM.

En un cambio administrativo importante, los nuevos directores formarán la mayor parte de la junta de GM, señaló el comunicado. Los directores que serán reemplazados no han sido mencionados.

General Motors ya ha recibido 13.400 millones de dólares en préstamos gubernamentales y Chrysler ha sobrevivido con 4.000 millones en ayuda federal. Estas empresas han sido golpeadas duramente por la crisis económica y el peor descenso en las ventas de automóviles en Estados Unidos en 27 años.

En informes sobre sus avances presentados al gobierno en febrero, GM pidió 16.600 millones de dólares más y Chrysler quería 5.000 millones adicionales a lo ya recibido. Pero los funcionarios dijeron que el plan de Obama no iría tan lejos, sino que más bien proporcionaría apoyo a corto plazo a cambio de sacrificios significativos.

Los ejecutivos de Fiat han hablado con el comité de la Casa Blanca encargado del rescate a las automotrices en torno a una propuesta para adquirir una participación del 35% en Chrysler a cambio de tecnología para el desarrollo de automóviles pequeños, transmisiones y otros artículos que Chrysler ha valuado en un rango que va desde 8.000 millones a 10.000 millones de dólares.

Mientras tanto, General Motors dispondría de una oportunidad limitada para negociar con el Sindicato de Trabajadores Automotrices Unidos, los poseedores de bonos y otros accionistas y recibiría una cantidad no revelada de “financiamiento interino” durante 60 días para reestructurarse. Los funcionarios dijeron que el gobierno determinará cuánto necesitará GM en “capital permanente” durante el período de 60 días.

Si GM no logra alcanzar las concesiones necesarias, al concluir ese plazo podría declararse algún tipo de bancarrota, señalaron los funcionarios.

General Motors y Chrysler, que tienen unos 140.000 trabajadores, tenían de plaza el martes para presentar los planes completos de reestructuración, pero ninguna los terminaría al parecer en esa fecha.

El gobierno tiene pensado enviar un equipo a Detroit para que ayude con la reestructuración durante los próximos 60 días.

Los asistentes de Obama, conscientes del problema que enfrentaría la Casa Blanca si otros miles de estadounidenses pierden el trabajo, designó al subsecretario del Trabajo Ed Montgomery para que encabece las acciones en ciudades y pueblos que dependen de la industria automotriz. De acuerdo con los asistentes, Obama heredó el desorden en el sector automotor de su predecesor, George W. Bush.

Fuente: Univision (30/03/09)