Los paros técnicos han ayudado a las armadoras automotrices a combatir los efectos de baja demanda que ha registrado el mercado norteamericano, sin embargo, mantener la plantilla laboral, así como las políticas con trabajadores no ha sido sencillo.

Al cierre de 2008, Chrysler, Ford y General Motors sumaron un total de casi dos mil trabajadores despedidos, principalmente en sus plantas de producción.

Chrysler llevó a cabo el recorte de 800 plazas en su planta de Saltillo,además de 175 adicionales de su plantilla administrativa, mientras que Ford mandó a las filas del desempleo a 600 trabajadores de la fábrica de Cuautitlán, en reconstrucción actualmente.

Por su parte, General Motors anunció a mediados de año un recorte de 400 empleados de su planta de Silao, que tiene una vocación de ensamble de camionetas de ocho cilindros, cuya demanda se desplomó en Estados Unidos, principal destino de exportación, cuando el combustible alcanzó hasta los cuatro dólares por galón.

Siguen en espera los recortes para este año de 47 mil empleados en todo el mundo para General Motors y de tres mil, de Chrylser, como parte del programa de reestructuración que están llevado a cabo con la finalidad de conseguir su viabilidad.

El departamento de comunicación de Chrysler en México explicó que hasta el momento, además de los paros técnicos, ha utilizado un programa de retiros voluntarios que ayudó a conseguir la meta de reducir 25 por ciento de su plantilla laboral en todo el mundo.

“Al igual que la industria automotriz mundial estamos recurriendo a la estrategia de paros técnicos para mantener la planta laboral y ajustar nuestra producción a las cambiantes demandas del mercado” , comentó Manuel Duarte, vocero de la empresa en México.

En Nissan, por su parte, sigue vigente la figura de paros técnicos, pero de una forma “escalonada”, lo que quiere decir que todos los viernes de éste y el siguiente mes, se detendrá la producción de su planta en Cuernavaca, donde ensambla un modelo de camioneta.

Al respecto, la oficina de comunicación de Nissan Mexicana, aseguró que a raíz de la crisis económica, en especial de la industria automotriz, que viene de tiempo atrás, las políticas laborales de la empresa no han cambiado, por lo que —destacaron— que siguen privilegiando el empleo.

“Nuestros valores y compromisos con el personal no dependen de la situación económica. Hemos diseñado planes tendientes a minimizar nuestros costos de operación y a mantener y mejorar la eficiencia de nuestras operaciones, siempre dentro del marco de respeto y colaboración”, enfatizaron.

Funcionarios de la compañía dijeron que no han negado la posibilidad de que sus trabajadores tomen actividades adicionales a su empleo en Nissan, siempre y cuando éstas no interfieran en el trabajo que llevan a cabo dentro de la armadora, y comentaron que los retiros voluntarios forman parte de sus planes de prestaciones y hasta el momento “han funcionado muy bien”, aunque declinaron dar detalles al respecto.

Por su parte, General Motors aseguró que hasta el momento no ha aplicado programas de retiro voluntario, pero que al igual que las otras marcas ha buscado mantener su plantilla laboral a través de los paros técnicos.

“Con esta medida, es posible proteger a los empleados al reducir simplemente los niveles de producción, sin impactar a la plantilla laboral”, comentaron voceros de la empresa.

Insistieron en que las políticas laborales de la empresa aún son las mismas pese a la crisis financiera internacional.

Según un análisis de IXE Grupo Financiero, en un futuro México tendrá que mejorar su perfil de producción para seguir compitiendo con China y Brasil, inclusive, Argentina, como los principales destinos de inversión, y por consiguiente, de generación de empleos, en su mayoría de alta capacitación y conocimiento especializado de la industria automotriz. 

Fuente: Excelsior (23/03/09)