General Motors, la mayor automotriz de Estados Unidos, dijo ayer que sus auditores plantearon «dudas sustanciales» sobre su capacidad de sobrevivir a la crisis global si no logra frenar las pérdidas y evitar que se siga malgastando el dinero. La advertencia a la automotriz era esperada, pero fue una prueba clara de la situación actual de la compañía, que aspira a recibir una ayuda estatal de u$s 30.000 millones para reestructurarse y evitar una quiebra.

GM advirtió el mes pasado que preveía que sus auditores cuestionarían su viabilidad, al mismo tiempo que anunció una pérdida de casi u$s 31.000 millones para 2008.

La empresa tiene hasta fines de marzo para cerrar el diálogo con el sindicato Trabajadores Automotores Unidos y los tenedores de bonos para reducir su carga de deuda, con el fin de convencer al presidente, Barack Obama, de que GM sería viable con una nueva ayuda oficial. «Nuestro futuro depende de nuestra capacidad de ejecutar nuestro plan de viabilidad», dijo GM en un informe anual presentado al regulador estadounidense.

«Si no lo hacemos por alguna razón, no podríamos continuar operativos y podríamos vernos obligados a recurrir al código estadounidense de quiebras», añadió.

Por su parte, la Casa Blanca señaló que el grupo creado por Obama para evaluar los planes presentados por GM y Chrysler está trabajando «día y noche». «El Gobierno es muy consciente de los desafíos que enfrenta el sector automotor», dijo una portavoz de la Casa Blanca. «Nuestro equipo trabaja día y noche para encontrar la mejor solución a esta situación», agregó.

Las acciones de GM bajaron más de un 17% ayer en Wall Street aunque sobre el cierre tuvieron un leve repunte. Cerraron un 15,45% por debajo del día anterior a u$s 1,86 por papel.

Desde la filial argentina se emitió un comunicado que señala que «la función de los auditores es determinar si existe duda sustancial sobre la capacidad de una entidad de seguir adelante como un negocio en marcha («going concern») en el próximo año. Dadas las declaraciones públicas de GM sobre nuestra posición de liquidez, que se remontan a finales de 2008 y que fueron divulgadas expresamente en nuestro plan de viabilidad presentado el 17 de febrero, la opinión vertida por los auditores en nuestro informe 10-K no es inesperada».

Del total de las ventas de GM, sólo 36% representan al mercado estadounidense. El resto de las operaciones están centradas en Latinoamércia, Europa y Asia. En el caso de América Latina, y de la Argentina especialmente, en 2008 se registró un importante crecimiento. El plan para lograr rentabilidad en un plazo de 24 meses prevé el cierre de plantas solamente en EE.UU., Canadá, Suecia, Alemania, Bélgica y Tailandia.

Algunos analistas afirmaron que la advertencia de los auditores sobre la continuidad de GM podría poner en peligro los créditos disponibles para sus proveedores, en un momento en que esas empresas sufren un empeoramiento de su situación financiera.

En tanto, Europa ofreció celebrar una cumbre de países de la Unión afectados por la crisis de GM, que posee filiales en el Viejo Continente. El comisario de Industria de la Unión Europea, Günter Verheugen, sugirió el encuentro a los ministros de industria del bloque en una reunión el próximo jueves.

«Sería bueno tener un encuentro para coordinar la situación», dijo un portavoz de Verheugen.

La Unión Europea (UE) busca dar una respuesta coordinada a la crisis para evitar medidas unilaterales que puedan tener repercusiones dañinas en otros países del bloque.

Las principales plantas de General Motors en la UE se encuentran en España, Bélgica, Alemania, Polonia, Reino Unido y Suecia, pero otros países también tienen proveedores de la compañía.

Pero la actitud de algunos gobiernos con la empresa no ha sido positiva. El ministro sueco de Industria, Maud Olofsson, dijo a periodistas en Bruselas que GM «no ha sido un buen propietario», en referencia a su filial sueca Saab.

Fuente: Ambito Financiero (06/03/09)