La venta de autos en Alemania podría superar este año la marca de los 3 millones de unidades debido al rescate financiero otorgado por el gobierno de Angela Merkel, reconoció hoy la Asociación de la Industria Automotriz (VDA).

El presidente de la agrupación de industriales automotrices, Matthias Wissmann, dijo en Frankfurt que las ventas de autos en Alemania en el 2008 fueron de poco más de 3 millones de unidades.

Wissmann indicó que hasta el momento 113,000 personas han hecho los trámites para obtener los 2,500 euros (más de 3,000 dólares) que otorga el gobierno a quienes quieran cambiar su auto viejo por uno nuevo.

El representante industrial dijo que la medida constituye un ‘buen puente’ hasta que se normalice la demanda en el mercado de autos, prevista para el 2010 o el 2011.

De la prima otorgada por el gobierno no sólo se están beneficiando las marcas extranjeras en Alemania que producen autos pequeños, que en esta época de crisis son los preferidos, sino también las marcas alemanas.

Para la compra de modelos alemanes se plantearon hasta el momento 100,000 solicitudes.

Para Volkswagen, Ford y Opel las cosas van especialmente bien.

Wissmann, sin embargo, dijo que la prima que paga el gobierno como medida anticrisis no podrá salvar a esa rama económica, que pasa en el país europeo por su época más difícil después de la Segunda Guerra Mundial.

La crisis está impactando en forma particularmente fuerte a la rama alemana productora de camiones. En el caso de las empresas de transporte y mudanzas éstas están suspendiendo pedidos para comprar nuevos vehículos porque temen por su existencia debido a la crisis.

Matthias Wissmann declaró que, sin exagerar, para el verano, lo más probable es que varios miles de empresas del transporte en Alemania estarán al borde de la insolvencia.

El presidente de la VDA se negó a comentar si hay otras empresas en el país, además de la automotriz Opel y de la fabricante de autopartes alemana Schaeffler, que estén solicitando la intervención financiera del gobierno para evitar su desplome.

Fuente: El Economista (México) (25/02/09)