Acuerdos cortos con aumentos de suma fija, no remunerativa, a cambio de estabilidad laboral. Se trata del modelo impulsado en las primeras negociaciones salariales del año, signadas por el temor a los efectos de la crisis financiera en la Argentina. El esquema está presente en las paritarias de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y el Sindicato de Mecánicos (SMATA), aunque se prevé que lo repetirán otros gremios que deberían negociar en las próximas semanas. En ambos casos la modalidad sindical apunta a diferir hasta el segundo trimestre del año el arranque de las discusiones por aumentos porcentuales, a la espera de un escenario laboral más despejado.

“Es como la jugada del truco, nadie quiere hacer la primera”, sintetizó un asesor sindical que arrastra décadas de negociaciones. A diferencia de los años anteriores, los coletazos de la crisis obligaron a los gremios a replegarse y no pujar por ser los primeros en fijar una pauta salarial. Este lunes el jefe de la CGT, Hugo Moyano, reunirá a gremios del Consejo Directivo de la central en un almuerzo para sondear los pasos que seguirán en la ronda de negociaciones.

En el caso de la UTA, el gremio intentará esta semana cerrar un acuerdo con las empresas de transporte urbano de pasajeros por un aumento de suma fija que debería regir durante el primer trimestre. Incluso, los dirigentes ofrecieron estirar el pacto a septiembre próximo si las empresas aceptan otorgar hasta entonces una cifra cercana a 700 pesos, dividida en cuotas.

El sindicato calculó que ese monto equivale a un aumento del 15%, pero que, al ser no remunerativo, pesará menos sobre las cuentas de las empresas de colectivos al no tributar cargas patronales. Hasta ahora hubo dos reuniones sin mayores avances y en el gremio advirtieron que la semana próxima será el último encuentro antes de iniciar un plan de acción, con medidas de fuerza.

La UTA argumenta que los empresarios recibieron a principio de año un aumento en torno del 20% en las tarifas de corta distancia, sin disminución de los subsidios que el Gobierno les otorga, y que ese incremento debería reflejarse en los salarios de los choferes. En tanto, el sindicato dispuso este jueves el “estado de alerta y movilización de sus afiliados en la rama de corta distancia” ante la falta de avance en las negociaciones.

Mientras que el SMATA, un sindicato que en los últimos años estuvo a la cabeza de los aumentos salariales, les planteó a las terminales la posibilidad de diferir hasta abril la paritaria que debía comenzar este mes. Lejos de las subas salariales que consiguió en los últimos años, el sindicato que lidera José Rodríguez se conformará hasta entonces con garantizar la estabilidad en los puestos de trabajo de los mecánicos y, en el mejor de los casos, obtener aumentos por sumas fijas.

“Las empresas pidieron aplazar las paritarias y nosotros estamos dispuestos, pero no a cambio de salario cero. Al menos que piensen en un monto de dinero y entonces sí, nos sentaremos tranquilos a negociar de nuevo en abril”, le explicó a este diario Ricardo Pignanelli, secretario gremial del sindicato. El dirigente dijo que será suficiente con “evitar un deterioro en el poder adquisitivo” de los sueldos.

Pignanelli confirmó que el pedido del gremio involucró “estabilidad laboral hasta fin de año en las terminales”, como se pactó en Mercedes Benz y, aunque con suspensiones, en General Motors. Las negociaciones arrancaron días atrás en Ford, Volkswagen y Toyota, y seguirán esta semana en General Motors y Mercedes Benz.

Los casos de la UTA y el SMATA serán debatidos este lunes en la CGT, en un almuerzo convocado por Moyano. El líder de la central y de los camioneros les transmitirá a sus pares los pedidos de cautela hechos por la presidenta Cristina Fernández durante el viaje que compartieron a Madrid.

Fuente: Crítica (16/02/09)