Ya son varias las empresas que se comprometen a no echar empleados a cambio de que el Gobierno les asegure que los sueldos no subirán en el corto plazo. La primera de ellas fue la autopartista Paraná Metal, que se comprometió a no despedir a ninguno de sus 1.200 operarios si sus salarios quedan congelados hasta marzo de 2010. Otra estrategia fue la que siguió Volkswagen, que con el objetivo de mantener su planta laboral se reunió con representantes del sindicato de mecánicos y acordaron el esquema de producción para todo el mes de febrero y que a los suspendidos se les pagará el 75% de su salario.

Fuente: Revista C (Crítica) (01/02/09)