Cada vez son más los gobiernos que intervienen para ayudar a la industria automotriz de su país, lo que enciende una señal de alerta sobre el peligro de comercio desleal o excesiva ayuda estatal.

Los expertos del sector también advierten que aunque el rescate financiero da una segunda oportunidad a las automotrices, lo mejor sería dejar que estas compañías quiebren o sean adquiridas por otras.

En lo que fue considerado un intento por ponerse a la par de otras iniciativas en Europa, Italia mantuvo ayer conversaciones con sus fabricantes de automóviles. El Reino Unido, Francia, Alemania y Suecia ya anunciaron su apoyo para el sector.

En un informe publicado esta semana, Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial del Comercio, advirtió que los programas de ayuda estatal para las automotrices tenían que implementarse de manera de no violar las normas comerciales internacionales ni excluir a las compañías extranjeras. Ya hay indicios de que algunos países están viendo hasta dónde llegan los límites de las normas.

La semana pasada, Francia destinó 6.000 millones de euros (u$s 7.900 millones) a un plan de rescate, principalmente para dos de sus mayores fabricantes: PSA Peugeot Citroën y Renault.

El mes pasado, la Unión Europea flexibilizó las normas de ayuda estatal con el objetivo de promover los programas para asistir a la economía real. La duración de esta medida se limitará –al menos inicialmente– a dos años, y llega tras exenciones a las normas de ayuda estatal en áreas como capacitación e investigación y desarrollo.

Algunas automotrices ya protestan por los efectos de esos planes. Recientemente, BMW expresó disconformidad por los fondos otorgados a fabricantes de Europa y EE.UU. General Motors y Chrysler recibirán u$s 17.400 millones en créditos de emergencia y u$s 7.500 millones para su rama financiera, además de la concesión de una línea de crédito por u$s 25.000 millones para que la automotriz de Detroit compre nueva maquinaria para fabricar autos más ecológicos.

“Si hay ofertas sobre la mesa, deben estar disponibles para todos”, comentó al Financial Times Ian Robertson, director de marketing y ventas de BMW, quien señaló que su compañía está invirtiendo más de u$s 1.000 millones en su planta de Carolina del Sur, EE.UU.

Consultores de la industria advirtieron que la ayuda puede privar al sector de los efectos potencialmente depuradores de la crisis. La industria automotriz siempre ha tenido exceso de capacidad, especialmente en los mercados maduros de EE.UU. y Europa Occidental.

Fuente: Cronista (30/01/09)