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Renault y Nissan anunciaron planes para construir dos fábricas en el Reino Unido y en Portugal, con capacidad para producir, cada una, 60.000 baterías de iones de lítio para autos eléctricos anualmente. Sólo la fábrica en Portugal exigirá una inversión de US$ 409 millones.
Fuente: La Nación (21/07/09)
Toyota anunció que empezará a ensamblar vehículos híbridos de gasolina y electricidad en Europa el próximo año.
La automotriz japonesa, que tiene sólo 5% del mercado europeo, invertirá US$ 32 millones para empezar a producir el auto compacto Auris en el Reino Unido.
Fuente: La Nación (20/07/09)
Líderes sindicales instaron ayer al gobierno británico a hacer más por salvaguardar los 5000 puestos de trabajo en plantas de la automotriz Vauxhall, otra subsidiaria europea de GM, después del anuncio del acuerdo para rescatar a Opel.
“Parece que hemos quedado al margen” dijo Derek Simpson, secretario general conjunto del sindicato Unite. “Las plantas alemanas literalmente garantizaron la seguridad, supuestamente gracias a la participación del gobierno alemán y los miles de millones de euros que parecen estar poniendo. Pero eso causa preocupación en todas las demás plantas.”
Fuente: La Nación (01/06/09)
El conjunto de países europeos con ayudas directas para la adquisición de automóviles está plantando cara al desplome de la industria motor.
Mientras la venta de coches en España ha sufrido la mayor caída de la historia el pasado mes de abril (-45,6%), Alemania, uno de los 11 países que ya ha puesto en marcha un plan de incentivos a la compra, registró una subida en abril del 19,4% en las matriculaciones, alcanzando las mejores cifras desde 1999 en la suma de los cuatro primeros meses de 2009.
Los incentivos del gobierno de Angela Merkel, el país que ofrece mayores ayudas a la compra, con 2.500 euros, a cambio de entregar un coche de más de nueve años y de adquirir otro que cumpla las normas Euro 4 sobre emisiones, han logrado reanimar el mayor mercado del motor europeo. La Asociación de Importadores de Vehículos (VDIK) prevé que las ventas sigan creciendo vivamente durante los próximos meses.
Sin embargo, Alemania no está sola en los resultados más que positivos de las ayudas a la compra de automóviles. También Italia y Francia han podido frenar la caída abrupta de las ventas, con una bajada en torno al 7% respecto a abril de 2008.
En Italia, donde las ayudas varían entre 1.500 y 5.000 euros para adquirir turismos y entre 2.500 y 6.000 euros para comprar vehículos comerciales, las matriculaciones de automóviles cayeron un 7,5% en abril, situándose en 188.406 unidades.
Según los datos del Ministerio de Transportes de Italia presentados el martes, se han vendido en el mercado italiano 728.167 vehículos durante los cuatro primeros meses del 2009, lo que supone un retroceso del 16,35% respecto a las cifras del ejercicio anterior. En España, la caída en el año acumula un descenso del 43,7%.
Los datos de Francia, aportados el lunes por la Confederación de Constructores Franceses de Automóviles (CCFA), suponen también una nueva esperanza para el mercado del motor. Las entregas de automóviles en el mercado francés han sufrido una reducción del 7% en comparación con el mismo mes del ejercicio anterior, cifrándose en 184.706 vehículos, según adelantó la patronal del sector.
Asimismo, en los cuatro primeros meses del año, las matriculaciones en Francia se situaron en 690.162 unidades, lo que se traduce en un retroceso del 4,8% respecto a los datos del mismo periodo de 2008.
España se va quedando sola
Eslovaquia, Holanda, Alemania, Francia, Italia, Austria, Portugal, Rumania, Luxemburgo, Chipre y más recientemente Reino Unido han reconocido la importancia de incorporar en su legislación ayudas directas para la adquisición de automóviles. Todos, con más o menos éxito, están logrando sino recuperar sus mercados, por lo menos ralentizar las fuertes caídas registradas durante los primeros meses del año.
España, por su parte, pese a la continua caída en las cifras de matriculaciones, sigue rechazando la incorporación a este restricto “club” de países europeos, siendo ya el mercado que está acusando en mayor medida la crisis del sector.
Fuente: BAE (07/05/09)
En un buen año Gran Bretaña fabrica 1,5 millones de autos y sus habitantes compran 2,5 millones. Este no es un buen año. La manufactura local registró una caída del 60% en febrero y las ventas bajaron 30% en marzo, comparado con la misma fecha del año pasado. En algún sentido, ésa es la realidad ineludible del ciclo económico. Pero la mayoría de los gobiernos de Europa combatieron la tendencia , volcaron el crédito con condiciones favorables a sus fabricantes de autos y sobornaron a la gente para que se deshiciera de sus autos viejos y comprara nuevos. Alemania, por ejemplo, ofrece US$ 3330 a quien esté dispuesto a dar un auto de nueve años de uso como parte de pago por otro nuevo.
Eso no es así en Gran Bretaña. Su industria automotriz es de importancia global, junto con sus gigantes aeroespaciales y farmacéuticos, pero sus grandes firmas automotrices están todas en manos extranjeras. Tata, de la India, es dueña de Jaguar Land Rover (JLR); el icónico Mini británico está en manos de la BMW alemana y la GM estadounidense es dueña de Vauxhall, que fabrica el segundo auto más popular de Gran Bretaña. Tres firmas japonesas -Honda, Toyota y Nissan- también tienen grandes plantas en Gran Bretaña. Todas redujeron las horas trabajadas y la producción en los últimos tiempos. Los fabricantes de autos emplean alrededor de 180.000 personas y dan empleo a otras 620.000 en tareas de apoyo y provisión de insumos y partes. Pero un gobierno enfrentado a esta colcha de retazos no piensa necesariamente que es quien debe organizar el rescate.
De allí el tira y afloja con Tata durante dos meses respecto de quien debe inyectar fondos en JLR. Tata quiere un préstamo de alrededor de US$ 750 millones, pero como los bancos no están dispuestos a prestar por su cuenta, necesita una garantía parcial del estado. Mientras tanto, el Banco de Inversión Europeo acordó prestar US$ 505 millones a JLR y otros £ 550 millones a las operaciones de Nissan en Gran Bretaña y España, específicamente para proyectos de autos “verdes”, también contra una garantía oficial.
Hasta ahora ése es el único compromiso de un gobierno británico que en noviembre hizo ruidos positivos respecto de apoyar a la industria. Otras medidas analizadas, tales como introducir un subsidio por deshacerse de un auto viejo, dar aportes a trabajadores con horarios reducidos y facilitar el acceso de las compañías automotrices a la financiación, no se concretaron. Expectativas tempranas de que el Banco de Inglaterra compre paquetes de créditos automotrices, como parte de su plan de expandir la oferta monetaria, se frustraron el 23 de marzo: el banco central desconfía de las firmas no bancarias dedicadas a la financiación de autos.
Deshacerse de autos usados parece una buena manera de ayudar a los fabricantes en principio -las ventas de autos alemanes treparon 40% en marzo y las de Francia también aumentaron-, pero no es tan obviamente una panacea para Gran Bretaña. Sólo el 22% de los autos producidos en Gran Bretaña se venden allí y sólo 14% de las unidades compradas en Gran Bretaña se fabrican localmente, por lo que un plan de liquidación de usados beneficiaría principalmente a firmas extranjeras. La Sociedad de Fabricantes y Co-mercializadores de Automotores ve las cosas de modo diferente: sostiene que la industria automotriz británica provee muchos de los componentes de esos autos extranjeros. Un aumento de las ventas también favorecería a las concesionarias y convencería a los bancos de hacer más laxas las condiciones crediticias para las concesionarias y los proveedores de partes e insumos.
Aunque se introduzca medidas en este sentido, en el presupuesto a anunciarse el 22 de abril no hay que esperar una marea a la alemana: la edad promedio de los autos británicos es siete años, mientras que la de los autos alemanes es ocho y medio. Puede ser más prometedor que el gobierno dé apoyo para seguros de crédito sin hacer mucho ruido. Si se siguiera el modelo francés, se aumentaría el límite de los seguros de crédito, reducidos por las aseguradoras para muchas firmas desde octubre, a una prima del 1,5 por ciento.
Fuente: La Nación (The Economist) (19/04/09)
El consumidor del Reino Unido recibirá incentivos económicos de entre 2.000 y 5.000 libras (entre 2.260 y 5.650 euros) para la compra de un automóvil eléctrico a partir del 2011, según un plan dado a conocer hoy por el Gobierno.
Este subsidio forma parte de un programa del Gobierno valorado en 250 millones de libras (unos 282 millones de euros) y destinado a apoyar un transporte de baja emisión de carbono.
Pero el Gobierno -que empezará pronto conversaciones con la industria del motor y con el sector financiero sobre la mejor manera de llevar adelante esta iniciativa- no espera que los vehículos eléctricos salgan a la venta hasta el 2011.
Al divulgar hoy el plan en Escocia junto al titular de Empresas, Peter Mandelson, el ministro de Transporte, Geoff Hoon, dijo que el vehículo eléctrico es “una opción real para los motoristas”.
“Reducir las emisiones de carbono en el transporte de carretera es un elemento clave para combatir el cambio climático. Menos del 0,1 por ciento de los 26 millones de vehículos del Reino Unido son eléctricos, por lo que hay unas posibilidades sin explotar para reducir las emisiones”, agregó Hoon.
“El alcance de los incentivos que estamos anunciando hoy supondrá que un automóvil eléctrico es una opción real para los motoristas y ayuda a que el Reino Unido sea líder mundial en el transporte de bajo carbono”, dijo el ministro, quien hizo el anuncio en Escocia porque el primer ministro británico, Gordon Brown, ha decidido celebrar hoy la reunión semanal del Gobierno en Glasgow (Escocia).
Por su parte, Mandelson afirmó que el Reino Unido se ha fijado unos ambiciosos objetivos de reducción de carbono.
“Los vehículos de baja (emisión) de carbono tendrán una labor vital en la reducción de las emisiones”, añadió.
“El Gobierno tiene que actuar ahora para asegurar que los beneficios comerciales de esta ambición se hagan realidad en el Reino Unido. Queremos que la industria británica del motor sea en el futuro líder en bajo carbono, y el Gobierno tiene que dirigir y apoyar esto, a través de lo que yo llamo nuevo activismo industrial”, resaltó el ministro de Empresas.
Fuente: Agencia EFE (16/04/09)
La economía norteamericana ha ingresado a un 2009 todavía más negro de lo que se esperaba, a juzgar por el comportamiento de la industria automotriz durante enero. Hubo derrumbes en las ventas de automóviles de entre el 40 y el 50%, informaron las principales firmas estadounidenses del sector.
En primer lugar, las ventas del Grupo Ford en Estados Unidos cayeron un 38,9% en el primer mes del año, respecto al mismo periodo de 2008, una cifra mayor a la esperada por los analistas.
En total, las marcas de la empresa (Ford, Mercury y Lincoln) vendieron 90.596 vehículos frente a las 148.355 unidades facturadas durante enero de 2008. Los analistas habían calculado que las ventas de Ford podrían caer hasta un 30% en enero.
A pesar de los pobres resultados, Ford señaló que las cifras de enero demuestran la estabilización de la demanda en el mercado. Las ventas de vehículos a empresas cayeron un 65%, mientras que las ventas a individuos se redujeron un 27%.
En tanto, las colocaciones de General Motors en el país del norte se desplomaron casi un 50% en enero, hasta las 129.227 unidades, ligeramente por encima de la cifra lograda por la japonesa Toyota durante el mes. General Motors achacó el abrupto descenso de la demanda a una reducción del 80% de las ventas de vehículos a empresas. Los fabricantes de automóviles más pequeños de Estados Unidos siguieron la misma tendencia de las grandes, aunque Hyundai, Mazda y Kia se distinguieron de sus competidores con números positivos.
El grupo Honda (formado por las marcas Honda y Acu-ra) precisó que sus ventas en Estados Unidos se redujeron un 30,7% enenero. El tercer fabricante japonés en Estados Unidos, Nissan, informó que sus ventas alcanzaron las 53.884 unidades, un 29,7% menos que hace un año.
El grupo Mercedes-Benz vendió 12.209 vehículos en Estados Unidos durante el mes de enero, un 35,5% menos que en el mismo periodo de 2008. De estas ventas, 10.433 vehículos correspondieron a Mercedes-Benz, mientras que la marca Smart vendió 1.776 autos.
Fuente: La Prensa (04/02/09)
En su primer día en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama anunció el congelamiento de los sueldos de sus funcionarios y restricciones a la actividad de los lobbistas. Al día siguiente, vino el cierre de Guantánamo, la prohibición de la tortura y la eliminación de las cárceles clandestinas. Luego levantó la restricción sobre el financiamiento a organizaciones que practican o promueven el aborto y dio luz verde para la investigación con células madre. Ayer tuvo lugar la presentación de las primeras medidas para revertir las políticas de George Bush con respecto al calentamiento global. Decididamente, Obama es el primer presidente demócrata que no tiene miedo a ser demócrata desde John F. Kennedy. Es también el primer mandatario que en su primera semana de gobierno cumple con muchas de las promesas de campaña.
El anuncio de ayer, como todo los demás, representa un nuevo giro con respecto a las políticas conservadoras que prevalecieron en EE.UU. desde Ronald Reagan y que, luego de un paréntesis durante el gobierno de Bill Clinton, culminaron con George W. Bush.
“Mi gobierno no negará los hechos. Por el contrario se guiará por ellos”, dijo Obama propinándole una verdadera cachetada a Bush, quien negó hasta el final la existencia del calentamiento global. El presidente también prometió revertir la dependencia de Estados Unidos del petróleo extranjero.
“Le dejaremos claro al mundo que Estados Unidos está listo para liderar”, afirmó anunciando el establecimiento de “una verdadera coalición global” que evite “dar poder a los dictadores y dólares a los terroristas” y que se asegura de que países “como China y la India cumplan con su parte”.
Según Obama, las dos medidas que anunció ayer representan sólo un primer paso en esa dirección. La primera es un decreto que obliga a los compañías que fabrican autos, como General Motors, Ford y Chrysler, a producir vehículos más eficientes en el consumo de nafta para el 2011. Los tres gigantes de Detroit hicieron un lobby feroz para impedir que esta medida fuese adoptada. Antes de que le lluevan las críticas, Obama explicó que esto “no representa un peso añadido para la industria automotriz sino que la prepara para el futuro”.
En diciembre, estas tres compañías fueron al Congreso a pedir ayuda económica diciendo que si no la recibían se verían obligadas a quebrar lo que conduciría a una pérdida de casi 3.000.000 de empleos. El Congreso, con el acuerdo de Bush y de Obama, les aprobó cerca de US$ 17.500 millones pero se los condicionó a que comiencen a fabricar autos más eficientes. La medida anunciada ayer no hace más que reforzar esa condición. Pero en el Congreso, ayer, ya hubo quienes alertaron sobre la posibilidad de que las compañías no puedan cumplir.
La segunda medida anunciada ayer está relacionada con la autonomía que tienen los estados para imponer límites a la emisión de gases como el dióxido de carbono de los autos que contribuyen al calentamiento global. California y otros 12 estados intentaron regular la emisión de estos gases pero el gobierno de Bush se los prohibió. Obama instruyó ayer a la Agencia para la Protección del Medio Ambiente (EPA), que revise esas prohibiciones, en un primer paso para poder revestirlas legalmente.
“Se han acabado los tiempos en los que Washington arrastraba los pies”, prometió Obama. “Por el bien de nuestra seguridad, nuestra economía y nuestro planeta, debemos tener la valentía y el compromiso de cambiar”, subrayó y agregó que el “país tiene los recursos suficientes para cambiar”.
En el plan de 820.000 millones de dólares para reactivar la economía que presentó al Congreso, Obama incluyó una serie de disposiciones para crear “millones” de empleos relacionados con las nuevas energías (empleos verdes) y el acondicionamiento del 75% de los edificios gubernamentales a nuevos estándares energéticos.
Paralelamente, la flamante Secretaria de Estado, Hillary Clinton, decidió nombrar a Todd Ster delegado a cargo del tema de calentamiento global. Abogado y experto en cuestiones medioambientales del Center for American Progress, Stern fue asesor del ex presidente Clinton, entre 1993 y 1998, y tuvo un papel muy importante en las negociaciones del Protocolo de Kioto que luego Bush decidió no ratificar.
Fuente: Clarín (27/01/09)
El gobierno del Reino Unido anunció hoy un paquete de ayuda por dos mil 300 millones de libras esterlinas (tres mil 250 millones de dólares) para la industria automotriz, una de las más afectadas por la caída de las ventas.
El ministro británico de Negocios, Peter Mandelson, precisó ante la Cámara de los Lores que la industria automotriz “no es un caso perdido y esto (el plan del gobierno) no es un rescate” del sector.
“Los pasos que tomamos hoy ayudarán a las empresas a acelerar su proceso para ser más ecológicas, innovadoras y productivas”, explicó.
El Estado británico facilitará garantías que permitan a los fabricantes de automóviles y grandes proveedores adquirir préstamos del Banco Europeo de Inversiones de hasta mil 300 millones de libras (mil 850 millones de dólares).
Asimismo, se facilitará el acceso a mil millones de libras adicionales (mil 400 millones de dólares) en préstamos para apoyar inversiones en el sector de investigación ambiental y desarrollo.
Mandelson indicó que las medidas también incluirán apoyo a corto y largo plazo para el sector, aunque descartó “nacionalizaciones” de compañías.
Al igual que en otros países, el sector del automóvil británico se ha visto golpeado por la crisis económica mundial y su producción ha caído hasta casi la mitad a consecuencia de la drástica reducción de la demanda.
Mandelson insistió en que “no se trata de un plan de rescate financiero” como el que llevó a desembolsar al Estado casi 58 mil millones de dólares en octubre pasado, sino de ayudas crediticias concretas para ayudar a superar un momento especialmente difícil para el sector.
El parlamentario de oposición David Hunt, manifestó que el paquete de ayuda es insuficiente y llega demasiado tarde.
Fuente: El Universal (México) (27/01/09)

