El Gobierno diseñó un plan para “impulsar” al sector y ahora lo desdeña

El presidente de la República lo reiteró el pasado miércoles: la industria automotriz y la importación de vehículos no son importantes. Al menos, eso es lo que se desprende de la interpretación que le da el mandatario a los resultados del Producto Interno Bruto (PIB).

“La burguesía anda por ahí haciendo fiesta por la caída del Producto Interno Bruto (PIB), pero no se dan cuenta de que están haciendo fiesta por el velorio del sistema capitalista, ¿Que la producción de vehículos bajó? ¡A quién le importa!”, dijo Hugo Chávez, según reseñó ABN.

Aunque esta no es la primera vez que Chávez desdeña la importancia del sector automotor, sus afirmaciones coinciden con el mal momento que atraviesan las ensambladoras locales debido al desacierto de las políticas públicas. En los últimos dos años la producción local de vehículos retrocedió 22% y 17% respectivamente, coincidiendo con la implementación de la política automotriz, regulación destinada a “impulsar” la producción local y a minimizar la importación.

Y los resultados obtenidos hasta abril por la industria nacional no parecen indicar un cambio de rumbo para 2010. De acuerdo a los datos de la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez), en los cuatro primeros meses se ensamblaron 34.553 unidades, esto es, 24,19% menos que el mismo lapso del año pasado.

Desde el gremio automotor se ha esgrimido, al igual que en los últimos dos años, el retraso en la entrega de divisas como la causa fundamental que explican el desplome de la industria. A finales de febrero la deuda de Cadivi con las siete ensambladoras que operan en el país rondaba los dos millardos de dólares.

Aunque recientemente las autoridades agilizaron la liquidación de dólares para las automotrices, fuentes ligadas al sector siguen calificando como “espasmódico” e inconstante el proceso de entrega de dólares.

“Es uno de los sectores de mayor capacidad de contratación”, apunta un vocero de una ensambladora al referirse a la industria automotriz. En efecto, según los números de Cavenez las siete plantas locales representan casi 11.000 puestos de trabajo directos y entre 80.000 y 100.000 indirectos, pues esta industria está asociada a otros sectores como la fabricación de autopartes, concesionarios y servicios para las ensambladoras, los cuales también están siendo afectados por los retrasos de Cadivi.

Importación burguesa

En varias oportunidades, el jefe del Estado también ha expresado su desinterés por la importación de vehículos, afirmando que “es la burguesía” quien compra las camionetas de lujo.

En la práctica, el negocio de la importación de autos también se ha frenado, al menos, durante año y medio. A pesar de que la política automotriz, sancionada por el Gobierno nacional, estableció un régimen de licencias para aprobar a cada marca la importación de carros, desde el año pasado el Ejecutivo ha limitado esos permisos a los acuerdos que suscribe con los gobiernos de países aliados como Argentina y Ecuador.

Esta situación ha colocado contra las cuerdas a buena parte de las distribuidoras de vehículos que hay en el país. En muchos casos, varias marcas han agotado sus inventarios y han empezado a reducir sus instalaciones en Venezuela.

Según las cifras de Cavenez, entre enero y abril de este año apenas se han vendido 2.750 unidades importadas, lo que supone 84,42% menos que las comercializadas en el mismo período del año pasado.

Fuente: El Universo (28/05/2010).

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